No sé si la familia real de Qatar a comprado “Los jugadores de cartas" para su colección privada o para mostrarlo a los visitantes de algún museo de aquel emirato. En todo caso, dada la situación actual del mundo pongo en cuestión el buen gusto de la tal familia al gastar 250 millones de dólares en un cuadro. El buen gusto, entre humanos, no se mide, o no debiera medirse, sólo por derretirse y mearse de gusto delante de un cuadro, de una joya, de una pieza de cerámica sino también por la compasión experimentada y la piedad sentida delante de un niño que muere de hambre, de un viejo perdido en una isla olvidada de la mano de Dios que agoniza comido por la lepra. No sé si en Qatar hay necesidades sociales pero en otras partes del mundo no muy lejanas a Qatar si las hay.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo
Jesús Mauleón
Julián Moreno Mestre
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo