Esta mañana, a las siete 45 m., cuando venía al trabajo, me encontré con la viejecita, de casi todos los días, emergiendo de entre los harapos que la cobijan toda la noche y todas las noches. “No, hoy no. La vida está muy achuchadita para todos. Aún tengo lo que me dio ayer”, me dijo cuando tendí la mano para darle una moneda. Me sentí feliz y anonadado. Y sentí la verdad de aquello que tantas veces oí: “No es más rico quien más tiene sino quien menos necesita”. Esta mañana, la viejecita me hizo un regalo que no me cabe en el alma. Por eso tengo que compartirlo contigo.
Miércoles, 22 de mayo
Manuel Mandianes
Religión Digital
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
José de Segovia Barrón
Carlos F. Barberá
Juan Fernandez Krohn