La prueba que algunos necesitaban para admitir que las nuevas tecnologías y la electrónica suponen una revolución que pone todo patas arriba la han tenido en la difusión, casi instantánea, de miles de documentos secretos que de no existir Internet el mundo nunca se hubiera enterado de la mayor parte de ellos. Los estados tienen el poder suficiente para encarcelar, por un motivo real o inventado, a los responsables de la difusión pero lo importante es que desde los recovecos más recónditos del mundo cualquiera tiene acceso a ellos.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo
Jesús Mauleón
Julián Moreno Mestre
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni