Conducirse y conducirse van juntos y son inseparables. La buena conducción supone una buena educación, dominio de sí mismo, humildad, espíritu de diálogo. Conducir bien supone considerar las razones de la otra parte a la hora de solucionar un problema, de rellenar los papeles de un accidente. Y es que el comportamiento en sociedad es una cadena que no puede interrumpirse. Alguien que pierde los papeles no puede reaccionar de manera adecuada ala hora de un accidente, alguien que se cree el rey del mambo no puede reconoce que el otro tenga razón. Un matón tratará por todos los medios d atemorizar al otro implicado en el accidente. La humildad, esa virtud denigrada por tantos y tan constantemente, es fundamental para conducir bien.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo
Jesús Mauleón
Julián Moreno Mestre
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni