Señor Alcalde de Barcelona: Acabo de llegar de viaje y tenía en mi buzón de correos una plaquita de mi calle que Usted me ha enviado. Ahora tendrá que enviarme un escrito explicándome que tengo que hacer con ella. No se para que pueda servirme; por mucho que piense no le encuentro utilidad alguna. No me cansaré nunca de dar gracias al cielo de tenerlo a Usted para aprender a derrochar a manos llenas dinero que no tenemos y que haría falta, por ejemplo, para escuelas. También tenía las revistas “iLes Corts” e “iBarcelona” para decirme lo que están haciendo por mi felicidad. Gracias, Alcalde. Con gente como Usted, la ruina es maravillosa.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo
Jesús Mauleón
Julián Moreno Mestre
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni