Recuerdo cuando mis amigos franceses me ecían: “España va muy bien, hasta tiene dinero para cambia las placas de las calles de Perpiñan y para pagar cursos de catalán a los franceses”. Yo no sé las palabras de mis amigos eran o no verdaderas. En todo caso, la magnanimidad de algunos políticos del Tripartito daba la imagen de riqueza y de nadar en la abundancia. Les conté a mis amigos lo de los viajes, lo de las embajadas, lo de los regalos a los indios, lo de los informes encargados por la Generalitat y, entonces, su asombro no tuvo límites. Lo que salva a muchos políticos de caer en la depresión por el ridículo que hacen es que su ignorancia les lleva a ver elogios en el asombro causado por su imagen patética.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo
Jesús Mauleón
Julián Moreno Mestre
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni