Vengo defendiendo desde hace mucho tiempo que entre israelitas y palestinos no habrá paz hasta que existan los dos pueblos como tales. Los políticos occidentales o conocen o quieren ignorar lo que el judaísmo dice de los idólatras, los mahometanos lo son para los judíos, y lo que dice el Corán de los judíos: infieles. Como pueblos se odian hasta tal punto, un odio inducido por sus religiones y por su historia, que no podrán convivir el uno al lado del otro. Ellos lo saben bien, por eso luchan por exterminarse el uno al otro. Estoy a favor del diálogo entre tocos, con todos y en el que participen todos pero el diálogo no puede ignorar la realidad. Una cosa son los deseos de paz universal y otra muy distinta la posibilidad de obtenerla.
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Este caso me retrotrae a la infancia, cuando como niños nos peleábamos obcecados en nuestro objetivo de poseer algún juguete o cosas así... sin atender otra razón que nuestro deseo imperioso. Estas cosas se zanjaban cuando intervenía alguna persona mayor que imponía su ley a favor de quien le interesaba. Pues aquí pasa algo parecido. No puede haber solucción justa al conflicto porque hay un poderoso aliado de uno de los contendientes empeñado en favorecerle, sin que el contrario se quiera conformar con la situación injusta. Eso lo sabemos todos; pero ¿quien le pone el cascabel al galgo?...Yo dudo mucho que esto se pueda solucionar ya sólo con diálogo. La paz sólo se puede edificar sobre el cimiento de la Justicia, pero parece que pueden más los intereses particulares....
Pues ¡bien desalentador es el tema!.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo
Jesús Mauleón
Julián Moreno Mestre
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni