Dicen que el metro de Barcelona pierde o deja de ingresar 30 millones de euros al año por falta de vigilancia. La policía detiene y suelta a un montón de reincidentes. Los reincidentes son un peligro social pero soltarlos dan una sensación de tolerancia y saber vivir. La ilusión de la Generalitat es convertir Catalunya en el paraíso de la tolerancia, de laissez faire: borrachos y macarras en Salou, ladrones en Barcelona, rateros en todas partes. Lo que importa es la imagen de una ciudad tolerante (¡con los suyos!). Las autoridades van en sus coches oficiales, con guardaespaldas delante y detrás.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Luis Cortés
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos