Zapatero no dice hoy una cosa y mañana otro, sino que hoy tiene que decir de manera expresa lo que ayer dio a entender de manera tácita y que, por falta de capacidad hermenéutica, el pueblo español no ha entendido. De lo que dice el Presidente, lo importante es lo no-dicho y de lo que piensa, lo importante es lo no-pensado. El problema está en que el resto de los españoles no está a la altura de su presidente. Zapatero se merecería un pueblo que supiera leer entrelineas y no que tome al pie de la letra lo que oye. Un pueblo hermeneuta para un presidente polisémico de lo contrario el pueblo siempre estará pensando que el presidente dice y se desdice y el Presidente siempre estará pensando: este pueblo ya no me cree.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Luis Cortés
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos