Los diarios y los noticieros (19-2-10) se hacen eco de la decisión del señor Al Fayad de no dejar entrar en sus grandes almacenes de Londres a un grupo de futbolistas en chándal. Creo que se debería aplicar la misma medida en las iglesias, la universidad, a las escuelas. Para entrar en templos no cristianos he tenido que cumplir con las normas que sus responsables imponen. Entrar en todas partes en chándal hace parte de aquello que los posmodernos impusieron: “todo vale”, “todo es igual”. Para devolver la dignidad a una serie de instituciones y lugares hay que adoptar normas precisas que vehiculen la idea de respeto.
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Hombre tampoco hai que pasarse entrar en una iglesia en chandal si este es decoroso yesta limpio y sobre todo en vacaciones no me parece niguna falta de educacion .
Muy valiente el señor Al Fayed, sí señor. Muy valiente. Y es que hoy lo políticamente correcto es que cada cual vaya y vista como quiera.No digamos ya si vive uno en pueblo de playa.
En el "mercadillo" van y se compran un pantalón corto para todo el verano. De mayo al día de Todos los Santos, día y noche, y ya no se lo quitan. Y de esa guisa se cuelan en todas partes. Hasta en Misa. Sin distinguir edades. (Bueno, si hablamos de ir a Misa, se da por supuesto que no son jóvenes). A no pocos maestros he visto acudir a las clases en pantaloncillo corto. O sea, que si a las cartas juega el abad, ¿qué no hará la comunidad? Y ahí está el mal porque todo es ya relativo. ¿Dónde está el principio de contradicción? Desapareció. Equivocaron la teoría de la relatividad. Porque ahora se puede "ser y no ser" al mismo tiempo. Todo es cuestión de cristales de colores.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Luis Cortés
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos