Todos contentos y felices y a comer perdices. De humanos es cometer errores y de sabios corregirlos pero una cosa es corregir una equivocación y otra decir que una cosa mal hecha está bien hecha. Maragall no dijo ni una mentira ni se equivocó sino que describió una realidad. El cansancio, el agotamiento y el hartazgo que los socialistas tienen de sus socios en el gobierno de Cataluña es una realidad, lo diga o lo desdiga Maragall (diarios, 16-1-10). Maragall no inventó nada sino que verbalizó una realidad que otros ven como él pero no se atreven a decir por la misma razón que ahora Maragall se desdice y dice que no vio lo que había visto: miedo a perder la silla.
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¿Puede la política solucionar algo? O quizá la política sea la base del problema, pues escapar de sus anquilosadas estructuras no es tarea fácil para humano que se precie. La política del privilegio...para gobernarlos a todos.
¡Qué ocasión perdió Maragall de no retractarse! Dice usted muy bien, señor Mandianes, que Maragall decía la verdad. Pero es que en política, me parece a mi, que no se puede ir con la verdad por delante. Recuerdo cuando, hace muchos años, al principio de esta democracia "que nos hemos dado a nosotros mismos", vinieron a proponerme ir en las listas de un partido. Cundo les dije que no sabría mentir me dejaron en paz. Y nunca más. Deduje que en política sólo se camina a la luz de la verdad del jefe.
Y con Maragall habló el jefe. Pierda usted toda esperanza, señor Pasqual, sus días de mando están contados. El jefe es el jefe y siempre tiene razón.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Luis Cortés
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos