¿Por qué la mayoría de los santos son gentes que llevaron unas vidas que no se parecen en nada a la de la mayoría de los mortales? He conocido y conozco mujeres y de hombres que pasaron por el mundo en silencio, entregados a los demás día y noche. Gentes que no pudieron ir al dentista jamás porque el dinero lo gastaron en comprar libros o pagar pensiones para sus hijos y, en muchos, casos, para llevar al medido y comprar medicinas a mendigos y gente ambulante que llegó a su casa que era el santuario de peregrinos sin santuario. Las casas perdidas en las montañas, los bares y las universidades de nuestras ciudades están llenos de santos. ¿Cuántas zanjas de las calles por donde pasamos a diario están abiertas y cegadas por verdaderos santos?
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Luis Cortés
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos