Las últimas canonizaciones que ha hecho Benedicto XVI han sido para mi motivo de una profunda alegría porque siempre he tenido como ejemplos a imitar al Padre Damian y al Hermano Rafael. Pero, al mismo tiempo que meditaba en el ejemplo de los nuevos santos, me preguntaba: ¿por qué entre los canonizados no han ningún obrero, ningún cantante, ningún escritor, ninguna ama de casa? ¿Es que ninguno de los grupos sociales a los que pertenecen estas personas se toma en serio el Evangelio? ¿Es que nadie se interesa por promover la canonización de los miembros santos de estos grupos? ¿Es que el Evangelio es para que los cumplan sólo los curas, las monjas y los frailes?
Viernes, 17 de febrero
Manuel Mandianes
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia