“Mientras existan el pueblo judío y el pueblo palestino habrá conflictos entre ellos. Sus relaciones están basadas en el odio. El Antiguo Testamento manda destrozar “a sus hijos” (del enemigo, hoy el pueblo palestino) contra las piedras, y el Corán, ordena matar al “infiel” (hoy fundamentalmente los judíos). “Sube la tensión en Jerusalén porque, según Abas, Israel hace todo lo posible por evitar un estado palestino” (diarios, 7-10-09). Su comportamiento encarna aquello de "el estado natural de la humanidad es la guerra de unos contra otros" y lo de "el hombre es un lobo para el otro hombre”. El diálogo de civilizaciones, interreligioso u otro debería tener en cuenta que una cosa es la teología y otra cosa muy distinta la religión vivida. La esperanza es lo último que se pierde
Viernes, 17 de febrero
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
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Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes