Antes se ponía a los niños el nombre del santo del día de su nacimiento o de los abuelos, de los padres, de los padrinos. La mentalidad tradicional está en franca descomposición. Las gentes se han liberado del yugo de la tradición y les pone los nombres de los deportistas, de los actores de moda, los nombres bajo los que actúan protagonistas de series populares de televisión. “Sofía (nombre de una de las infantas) y Pablo (Pau Gasol, deportista) amenazan el reinado de José y María”, dice el titular de un diario (5-10-09). Tal vez sea “un síntoma de la quiebra de una forma de conciencia histórica”. En todo caso es un signo evidente de la influencia de la publicidad y de los medios de comunicación sobre la mentalidad popular. Donde no hay dioses abundan los fantasmas
Viernes, 17 de febrero
Manuel Mandianes
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