La prensa de Barcelona dedica estos días grandes y privilegiados espacios, hasta la portada, al problema de la prostitución en la ciudad. Pero la prensa de Barcelona, aún hoy (10-9-09), trae en sus páginas multitud de anuncios de prostitución. Claro que mi interlocutor aclara: “Se anuncia prostitución privada; es decir, ejercida en casas, en locales”. Creo que la prensa catalana sufre la gravísima enfermedad de personalidad bipolar. Las personas que la padecen pueden reaccionar de manera violentísima, según la víctima, sin motivo contra sus compañeros, amigos o familiares en cualquier momento.
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Bueno, parece que el comercio de alimentos y posición en el grupo para conseguir los favores del sexo contrario ya lo practicaban nuestros ancestros primates. Así habríamos heredado (¿pecado original?) el que en nuestra sociedad se sigue considerando moralmente correcto el matrimonio por dinero y lo que el dinero conlleva, lo cual no se diferencia mucho de la prostitución. Los Reyes Católicos se casaban por estrategias políticas, para unir sus respectivos Reinos, y eso parece que lo acepta como bueno aún la moral vigente.
El problema de los que controlan la prensa es viejo: lo que molesta es que la prostitución se vea en la calle (no en los anuncios en la prensa, ya que éstos ingresan mucho dinero al periódico, lo cual resulta ser suficiente razón moral).
Es el viejo problema de la hipocresía humana. Necesitamos aparentar, cuidar las apariencias.
Se admite que la prostitución se ejerza donde no se vea en público, porque lo que importa, además del dinero...
Viernes, 17 de febrero
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