Los políticos catalanes están alarmados por la protesta social contra el libertinaje pero hasta ahora estaban felices de poder proclamar que Barcelona era un escaparate y un laboratorio de todas las libertades del mundo. ¿No se acuerdan la discusión sobre poder o no poder andar desnudos por la ciudad? Los progres jamás han tenido la capacidad, o por lo menos nunca la han demostrado, de juzgar de algo por su bondad o maldad ética sino por la estética. Por lo que ellos entienden por estética. ¿Han olvidado la defensa del consumo de droga que los progres de este país hicieron hace algunos años? Para ellos lo nuevo es bueno por ser nuevo y lo viejo es malo por ser viejo. ¡Al loro!
Viernes, 17 de febrero
Manuel Mandianes
Religión Digital
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Manuel Mandianes