Me iré de vacaciones a Loureses, un pedacito de paraíso perdido en un recoveco de las montañas entre Orense y Tras os Montes (Portugal), cerca del parque natural O Xurés. Como dicen los habitantes e Loureses, “en verano son más los de acaballo que los de a pie”; más los que llegan a pasa vacaciones que los que viven allí durante todo el año. El día 8 de agosto todos los que quieran podrán asistir a Fiesta do Forno, a la sombra de los tres robles que, día y noche sin tregua, custodian la capilla do Santo. Casi todos los días, los hombres se sientan a jugar una partida al tute en Bar o Palleiro. Los que llegan dicen: “¡Cómo ha cambiado todo!”. Los que nunca se fueron comentan: “Lo que más ha cambiado sois vosotros mismos”. Yo me digo: “Haberse ido es un viaje sin retorno; nadie regresa al mismo sitio como se fue”.
PD.: Durante el mes de agosto podrán seguir leyendo mis ocurrencias en Galicia Liberal
Jueves, 26 de noviembre
Manuel Mandianes
Rodrigo del Pozo Fernández
Guillermo Gazanini Espinoza
Editorial San Pablo
Francisco Baena Calvo
Josemari Lorenzo Amelibia
Julián Moreno Mestre
Ana Bou
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Asoc. Humanismo sin Credos