El síndrome postvacacional se corrige combatiendo el prevacacional. Muchos se van de vacaciones como si emprendieran un viaje al fin del mundo y nunca más las cosas volvieran a ser lo que fueron. Cuando vuelven se encuentran con el caos original, como si tuvieran que iniciar de nuevo la vida partiendo de cero. Para evitar eso, hay que partir de vacaciones como se parte a una fiesta con fecha de caducidad. Sin grandes proyectos, sin propósitos trascendentales a no ser el de descansar, de leer lo que nos venga en ganas, de dormir cuando tengamos sueño, de charlar con los amigos, de jugar una partida con quien siempre hemos deseado hacerlo y nunca tuvimos tiempo, de sentarnos al lado de una fuente fresca sobre un prado de hierba tierna, de caminar por el monte y quedarnos escuchando los pájaros o mirando una cuerda de hormigas.
Viernes, 17 de febrero
Manuel Mandianes
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Pedro Tarquis
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Religión Digital
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes