Los alrededores del campo parecían los restos de una parranda milenaria. A pesar de las decenas de urinarios, todo olía a cerveza bebida y desbebida. Las gentes, muchas llegadas de muy lejos, llevan su bocata, su merienda. “Es nuestro concierto”, decía un señor a una señora. Miles de personas. “El ticket lo enmarcaré”, decía un joven. “Esto será un referente en mi vida”, reflexionaba otro. Cosas parecidas a estas que vi y oí con motivo del concierto de U2 en el campo de Barcelona (2-6-09) las vi y oí con motivo de partidos internacionales. Los paseos alrededor del Camp Nou me trajeron a la memoria los recuerdos que guardo de la subida de la Virgen de la Fuensanta a su santuario en la montaña. Conciertos y partidos históricos remplazan las peregrinaciones de antaño.
Martes, 14 de febrero
Manuel Mandianes
Manuel Mandianes
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
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