Los alrededores del campo parecían los restos de una parranda milenaria. A pesar de las decenas de urinarios, todo olía a cerveza bebida y desbebida. Las gentes, muchas llegadas de muy lejos, llevan su bocata, su merienda. “Es nuestro concierto”, decía un señor a una señora. Miles de personas. “El ticket lo enmarcaré”, decía un joven. “Esto será un referente en mi vida”, reflexionaba otro. Cosas parecidas a estas que vi y oí con motivo del concierto de U2 en el campo de Barcelona (2-6-09) las vi y oí con motivo de partidos internacionales. Los paseos alrededor del Camp Nou me trajeron a la memoria los recuerdos que guardo de la subida de la Virgen de la Fuensanta a su santuario en la montaña. Conciertos y partidos históricos remplazan las peregrinaciones de antaño.
Miércoles, 25 de noviembre
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
Josemari Lorenzo Amelibia
Escuelas Católicas
Rodrigo del Pozo Fernández
Editorial San Pablo
Sor Gemma Morató
Vicente Haya
Guillermo Gazanini Espinoza
Francisco Baena Calvo
Asoc. Humanismo sin Credos