Los gobiernos pueden obligar a los ciudadanos a estudiar una lengua pero no pueden obligarlos a utilizarla si hay otra lengua oficial en la que puedan manifestarse y una Constitución que las iguala en derechos y obligaciones. Los funcionarios públicos deben saber las lenguas en las que se puedan expresar los ciudadanos que vienen a reclamar sus servicios. Las lenguas, además de ser un útil de comunicación, son un bien cultural. Cada una de ellas vehicula y codifica un número determinado de experiencias de manera exclusiva. El ciudadano de a pie tiene obligación de respetar el Museo del Prado y todos y cada uno de los cuadros que alberga pero no tiene la obligación de ir a visitarlos cada domingo ni siquiera una vez en la vida.
Viernes, 17 de febrero
Manuel Mandianes
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García