Siempre me pareció una barbaridad la multiplicación de los entes sin necesidad; una de estas multiplicaciones es la de las universidades. No es posible que todas las universidades que existen en España puedan tener un plantel de profesores de prestigio y solvencia. El señor Gabilondo, ministro de Educción, así piensa también en un entrevista que hoy mismo publica un diario nacional. Por corrección política, no lo reconoce con las palabras que aquí se dice pero, en el fondo, viene a decir lo mismo. Al estado le saldría mucho más barato tener una facultad de prestigio, por ejemplo de lenguas clásicas y becar a los estudiantes de cualquier otra parte de España que quisieran estudiarlas que pagar profesores para uno o dos estudiantes en cada ciudad.
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Sí, ya, bien, bueno, pero necesitamos universidades católicas para salvar al Mundo (me refiero al planeta), y no me negará el insigne blogger que la de Murcia la necesitaba el Vaticano como la gracia divina (la santificante).
Una universidad que dependa directamente de Roma, no de un Opispo local que, aunque nombrado a dedo por el Papa (como todos) podría dejarse influenciar por intereses locales no necesariamente científicos.
Universidades dependientes de donde reside la infalibilidad tienen mucha mejor garantía científica, como cualquiera que conozca la Verdad Absoluta puede comprender.
Sábado, 18 de febrero
Manuel Mandianes
Movimiento Rural Cristiano
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni
Guillermo Gazanini Espinoza
Religión Digital
Francisco Baena Calvo