El problema no está en admitir que la mujer tiene derecho a hacer lo que quiera con su cuerpo sino en la respuesta a estas y otras preguntas parecidas: ¿Desde que momento el feto ha de ser considerado un ser humano o persona? ¿Desde el momento de su concepción? ¿Desde el momento en que es un ser animado –de alma? Hasta Santo Tomás y otros moralistas se las hacían. Creyentes y no creyentes, han de tener en consideración la respuesta del otro. En muchas conversaciones he oído tratarla de frívola cuando se refiere a estos asuntos. “Habla del aborto como si estuviera hablando de los trapitos que ha de ponerse para salir a dar una rueda de prensa”.
Viernes, 17 de febrero
Manuel Mandianes
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
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Josemari Lorenzo Amelibia