Hay mucha gente que después de haber terminado la carrera pasan cuatro, cinco o siete años preparando unas oposiciones que, al final, abandonan. Los opositores han de saber de memoria miles de páginas para contestar durante cuatro o cinco horas unos tests que no darán jamás cuenta del saber o de la ignorancia del opositor pero que facilitarán mucho la labor del corrector. Un test no da la oportunidad de resolver una situación nueva ni demostrar sentido de creatividad alguno. Contestando un test el opositor sólo podrá dar cuenta de lo que ha aprendido de memoria. Buena parte de los opositores terminan con complejo de culpabilidad y de idiotas y la sensación de haber perdido cuatro o siete años de su vida.
Viernes, 17 de febrero
Manuel Mandianes
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia