Al lado de los refectorios, los romanos instalaban bañeras o algo parecido para que los comensales se levantaran a vomitar para poder seguir comiendo. Hoy ordenan correr o pegarse la paliza padre en instalaciones deportivas. Los días anteriores a ciertas fechas tales como la Navidad, las cadenas de radio, de televisión y los diarios estimulan a ponerse las botas comiendo y en los días siguientes a tales fechas dan normas para perder los kilos que se han ganado. Por ejemplo: “Kilómetros contra calorías. Correr es la actividad física que más energía quema. Se queman más corriendo que esquiando, nadando o jugando al fútbol... Alguien de 70 kilos deberá correr 23 kilómetros para quemar esas 2.000 kilocalorías”. ¿Por qué no educan a la gente para que en estas y en otras fechas parecidas se coma a gusto pero sin excesos? Un placer que se convierte en un sufrimiento no es placer. “En el pecado va la penitencia”, sentencia la sabiduría popular.
Sábado, 18 de febrero
Manuel Mandianes
Guillermo Gazanini Espinoza
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Francisco Baena Calvo
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos