Se oye con frecuencia decir a los padres: “No tengo tiempo para estar con los niños, cuando salgo quedan durmiendo y cuando llego están dormidos”. Durante los días de Navidad, año nuevo y Reyes tuve que viajar con frecuenta lo que me permitió escuchar la radio muchas horas. Y a cada momento oía a padres que buscaban un lugar para aparcar a los niños porque “no tenemos tiempo para hacer las compras ni para salir a cenar con los amigos”. Charlando con gente de diferentes estratos sociales y de muy diversas profesiones llegamos a la siguiente conclusión: “Muchos padres están hasta las narices de los niños”.
Sábado, 18 de febrero
Manuel Mandianes
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia