Muy Señor Mío: Lo único que aprendió Usted cuando leyó en los periódicos lo que usted había gastado en extras para su coche fue que su imagen pública había caído por los suelos. Puede que Usted no supiera lo de la crisis y de que hay gente que no puede pagar la hipoteca pero, entonces, debería estar usted en un convento y no presidiendo el Parlament. Seguramente sabe, también,que hay gente que llega por la noche a su casa más cansado que usted y viaja en metro sin reposa pies. Usted ha olvidado la finalidad de su puesto y lo ha convertido en objetivo: permanecer ahí como sea y a expensas de lo que sea. Usted ha olvidado que la dignidad de su puesto está en prestar un servicio al pueblo y no en servirse del puesto para vivir como un raja . Arrancar los extras a su coche supone un gasto más.
Sábado, 18 de febrero
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