Si no tienen referencias históricas que celebrar, ritos que concreticen lo celebrado, gestos propios que actualicen los hechos rememorados, la gente hará lo que se le ocurra. Una fiesta, una celebración, un rito, no se pone en pie por decreto ley, porque alguien tiene una ocurrencia. Una fiesta convierte un tiempo en tiempo propicio y un espacio en elemento indispensable de la historia del grupo celebrante. La geografía es la historia especializada. Porque todo esto falta a buena parte de las fiestas nuevas, éstas se convierten y se reducen a un botellón.
Sábado, 18 de febrero
Manuel Mandianes
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia