Estas últimas semanas se ha podido leer algún artículo sobre la decadencia de Cataluña. El Carmel, el mal funcionamiento de los trenes, la falta de electricidad en verano por la refrigeración y en invierno por la calefacción y otros timbres de gloria parecidos jalonan la historia reciente del país. Durante mucho tiempo los políticos catalanes al unísono mantuvieron distraído al personal con lo del oasis catalán. Desde hace un tiempo, y a pesar de que el "seny catalá" es bastante mansurrón, los votantes están revueltos. La atención de los políticos no la llama el pueblo, la gente, la masa, sino los votantes. Pero la masa, el pueblo, el gentío, sólo se vonvierte en votante una vez cada cuatro años. En el intermedio, los políticos llenan su precioso e inestimable tiempo con problemas que, según sus propias palabras, “no preocupan a nadie porque no existen”: los de la lengua. Los problemas reales, como el agua, siguen confiándolos a la providencia y al hombre del tiempo
Viernes, 17 de febrero
Manuel Mandianes
Religión Digital
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Asoc. Humanismo sin Credos
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Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes