La generalitat e Cataluña derogó, hizo caso omiso, olvido, no tuvo en cuenta la ley que obliga a todas las personas que desempeñan una función pública a saber el catalán. Cuando llegó la hora de quedarse sin médicos, admitieron a ejercer la medicina hasta a gente que no tenía el título homologado lo que es una prueba fehaciente e irrefutable de que “la necesidad es más fuerte que la virtud” y que la ley. Y que las convicciones políticas, en este caso, para bien de los catalanes que nos servimos exclusivamente de los médicos de a seguridad social. La señora Geli, Consellera de salud, seguramente que para tranquilizar a los suyos, dice (diarios, 27-6-08) que a estos profesionales contratados les hará pasar un examen para cerciorarse que conocen “el sistema sanitario catalán”.
Sábado, 18 de febrero
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