No hace mucho un amigo me comentaba: “Salí a cenar con cinco amigos y después de pagar 300 euros cada uno, yo cuando llegué a casa me comí un bocadillo”. Esto me sugiere algunas consideraciones sobre los restaurantes de alto copete a los que los medios de comunicación dedicaron buenos espacios en días pasados: 1) La gente tiene derecho a saber lo que come, en una tasca y en un restaurante de gente bien, 2) La “alta cocina” me parece una tomadura de pelo, como buena parte del arte de nuestros días, 3) Muchas veces se confunde originalidad con la creatividad aunque, a mi entender, sean muy distintas, 4) Es un problema que afecta a muy poca gente, a mi amigo y pocos más y 5) Las delicias de la dieta atlántica están en el sabor original de los productos de primera calidad que pone en la mesa
Viernes, 17 de febrero
Manuel Mandianes
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Manuel Mandianes