Recuerdo cuando era niño, durante los días de Navidad, asábamos manzanas en las brasas de la lareira mientras los mayores contaban cuentos y nos niños jugábamos alrededor del fuego que atizaba la abuela, señora del fuego. Para postres de mediodía, las asaban en el horno de la cocina económica, y ahora en el de la cocina de gas o en otra cualquiera de las modernas. En todo caso, las manzanas asadas siempre hicieron parte de la dieta atlántica.
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Las manzanas asadas constituyen un postre de primera, son digestivs y riquísimas, además desprenden un aroma que envuelve toda la casa. Yo las hago con un poco de azucar depositado en el hueco que queda al vaciarlas, con un aparatito que se llama descorazonador de huecos de todo tipo de fruta carnosa, amén del tuyo propio.
Domingo, 19 de febrero
Manuel Mandianes
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni