Os rixos son los chicharrones. Pero nada que ver con los chicharrones que se compran. Se hacen del vientre del cerdo que se corta en pedazos, se echan en un pote de hierro que está casi incandescente al fuego de la lareira y se van revolviendo con un palo. Al poco tiempo nadarán en su propia grasa que, antes, se sacaba con un cucharón para una olla de barro. Esta grasa, pingo en gallego, se utilizaba para freir las patatas, los huevos: hacía las veces de aceite y manteca durante todo el año. Los rixos se pueden comer calientes sobre un pedazo de pan de centeno, el mejor para la ocasión, bebiendo vino tinto por una cunca (taza de barro), al amor del fuego. Los rixos los hacía la señora del fuego, es decir, la señora de casa.Se hacían unos días después de la matanza. Era una fiesta a la que asistían casi los mismos que a la matanza.
Jueves, 16 de febrero
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
Jesús Mauleón
Pedro Tarquis
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Ana Bou
Francisco Baena Calvo
Jose Luis Cortés
Salvador García Bardón
Asoc. Humanismo sin Credos