Os rixos son los chicharrones. Pero nada que ver con los chicharrones que se compran. Se hacen del vientre del cerdo que se corta en pedazos, se echan en un pote de hierro que está casi incandescente al fuego de la lareira y se van revolviendo con un palo. Al poco tiempo nadarán en su propia grasa que, antes, se sacaba con un cucharón para una olla de barro. Esta grasa, pingo en gallego, se utilizaba para freir las patatas, los huevos: hacía las veces de aceite y manteca durante todo el año. Los rixos se pueden comer calientes sobre un pedazo de pan de centeno, el mejor para la ocasión, bebiendo vino tinto por una cunca (taza de barro), al amor del fuego. Los rixos los hacía la señora del fuego, es decir, la señora de casa.Se hacían unos días después de la matanza. Era una fiesta a la que asistían casi los mismos que a la matanza.
Lunes, 9 de noviembre
Manuel Mandianes
Escuelas Católicas
Sor Gemma Morató
Jesús Rojano
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Guillermo Gazanini Espinoza
Urbano Sánchez García
Julián Moreno Mestre
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos