En algunas parroquias había una cofradía de ánimas que compraba un bacoriño (cría de cerdo) allá por el mes de septiembre que se alimentaba yendo y viniendo de puerta en puerta. Seguía siempre el mismo orden sin equivocarse nunca: "pàrecía un hermanito de los que andaban pidiendo". Llevaba un cencerro al pescuezo; de noche, cuando la gente lo sentía pasar, decía: "Ahí va el bacoriño de San Antón" y rezaba un Padre Nuestro por las benditas ánimas del purgatorio. Dormía en donde lo pillaba la noche; "era de todas las casas porque todas tienen animas" . En Loureses lo vendían a la entrada o salida de la misa del Santo; en otras pueblos lo llevaban en la procesión y lo sorteaban. El dinero de la venta se entragaba al sacerdote para misas por el eterno descanso de las ánimas de la parroquia, especilamente por los cofrades muertos. Para algunos autores, este cerdo era la sustitución del que los romanos ofrecían a la Madre Tierra.
..... ensoñadora costumbre, ligada al "creer no creo, pero haberlas haylas", con que todo gallego que se precie de serlo, admite la innegable relación que existe entre la realidad y su antagónica, la irrealidad. En todo el territotrio nacional (lo que es conocido de momento como España ) los gallegos somos, con mucha diferencia de los demás españoles, los más diferentes de todos, inclasificables diría yo, podemos ser desde un Franco, hasta un Antón Reixa, pasando por un Rajoy, ó Manuel Rivas, una Rosalía ó una Luisa Castro. Panda de raros geniales. Hablamos con los muertos y tenemos una condesa de Fenosa ( Fuerzas Eléctricas del Noroeste de España ), ¿ alguien da más ?.
Estoy totalmente de acuerdo contigo Aurora, se recordaba a los parientes difuntos ( me gusta el vocablo "difuntos", es muy de Galicia ), como si estuvieran vivos casi. De hecho en "El bosque animado" de Wenceslao Fernández Flórez, se habla de esa costumbre de pedirle a las ánimas del Purgatorio que te avisen de lahora que deseas despertar, y según una que conozco (que practica aún esa creencia ), es cierto que lo hacen, será eso, ó es el subsconciente laborador el que lo hace ?, desde luego es algo que ya se pierde, y había otra costumbre, que también se destaca en esa película, y era la de pedirle al muerto, mientras se lleva a cabo la inhumación de los restos mortales del mismo, que cuando llegue al cielo, le diga a los otros parientes o amigos las novedades que se han producido en sus casas y familia desde que ellos se fueron, es decir se le hacen "encargos ". No me digas Aurora Boreal, amiga, que no es, que no era una bella costumbre, una lírica y emsoñadora costumbre, ...
...Ahora ya no se acuerda la gente tanto de sus antepasados, antiguamente no solo la madre sino las demás mujeres de la casa hablaban más de los familiares aunque algunos hubiesen muerto.- Se repetían los nombres de los abuelos tatarabuelos y parientes.- Se hablaba de ellos casi como si estuvieran vivos.- Quizás porque de puertas para dentro la casa era matriarcal, era la madre la que procuraba conservar vigente el circulo familiar.- (Aurora)
Aunque no llegué a verlo con mis ojos, sé que en muchos pueblos y parroquias
existia hasta más de la tercera parte del siglo pasado, un pequeño cerdito (en cada pueblo),llamado el bcacoriño, que comía de lo que le daban de puerta en puerta.(Cuando alguien conoce a una persona pedigúeña, se dice que se parece al bacoriño de San Antón),-Este bacoriño bien cebadito se vendia despues de misa a la puerta de la iglesia el dia Del Santo o se sorteaba durante la procesión, y el dinero le era entregado al sacerdote para que dijera misas por el eterno descanso de las ánimas.- Las familias de las casas daban de comer al bacoriño y luego este bacoriño sacaba el dinero para decir misas por las ánimas de rodas las casas, y es que antes la gente recordaba más a la ánimas y se rezaba por ellas en la iglesia, en el rosario, y hasta se rezaba un Padrenuestro a las ánimas para despertarse a tiempo cuando habia que emprerder un viaje y la gente se despertada a la hora deseada.-Ahora ya no se acue...
No conocía lo del bacoriño, poco duraría hoy, si no lo robaban unos, lo matarían los de las bicis, o los de los patines, o atropellado por el coche que conduce el rapero vaquero los fines de semana. Pobre Bacoriño, y que solos nos dejan los muertos.
Lunes, 23 de noviembre
Manuel Mandianes
Antonio Aradillas
Francisco Margallo
Manuel Mandianes
Escuelas Católicas
Vicente Haya
Jaime Vázquez Allegue
Editorial San Pablo
Sor Gemma Morató
Josemari Lorenzo Amelibia
Pedro Tarquis