El día 26 de abril murió en Madrid, comenzando la celebración de la santa Misa, Martín Hernández, nacido en Ahigal de los Aceiteros (Salamanca). Hombre sencillo, afable, sin grandes pretensiones a no ser sus ansias evangélicas de espiritualidad. No tuvo tiempo para nada más que para entregarse a los más pobres, hasta pasar dos años en las cárceles inmundas del Mozambique portugués por defenderlos. Tomaba su tiempo para tomar una decisión que no es lo mismo que tener mido a decidir. A parte los que hemos tenido la fortuna de disfrutar de su cariño y su amistad, nadie más conoció a Martín. Su vida silenciosa, escondida y humilde contrasta con el ruido que produce el cascajo de tantas vidas vacías. Descanse en paz.
Lunes, 9 de noviembre
Manuel Mandianes
Mario Bruzzone
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
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