En el Thyssen (Madrid) y en Fundación Caja Madrid se puede contemplar la exposición El espejo y la máscara. El retrato en el siglo de Picasso. El siglo XX es el siglo del retrato y de las memorias. Si uno se para delante de los escaparates de las principales librerías de cualquier ciudad puede ver un montón de memorias de personas, unas importantes y otras prácticamente desconocidas. El retrato y las memorias son una forma de dar expresión a la mirada subjetiva del autor, una manera de enfrentarse a su propia identidad. El retrato y las memorias son una respuesta a la fuerte crisis moral y de identidad del mundo. Todo ello es una reacción frente a la crisis del humanismo (Sartre y Heidegger): de la persona, que sufrió la cultura a lo largo de los siglo XIX y XX. Tanto el modelo, en el caso del retrato, como el mundo circundante, en el caso de las memorias, pierden importancia para ceder el protagonismo al pintor y al memorialista.
Retrato, parecérsele mucho, describir la figura en sus cualidades físicas, morales, en definitiva hacer un igual. La fotografía capta con su objetivo lo que el ojo ve, la forma de ese instante. El pintor puede quedarse con el instante del objeto o transcribir a otra dimensión, donde los cánones puramente clásicos se desvanecen y queda la combinatoria que el artista realiza de su campo visual. Cuando trabaja el retrato, plasma su semejanza, ve su análogo a través de sus pinceladas, mirarse al espejo, con o sin máscara. La exposición es una muestra de la diversidad y riqueza del ser humano. Dolores del Carmen
Domingo, 8 de noviembre
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Guillermo Gazanini Espinoza
Urbano Sánchez García
Julián Moreno Mestre
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Francisco Baena Calvo
Siro López
Juan Fernandez Krohn