Espero que tus amigos progres no sean tan duros contigo como lo han sido con Benedicto XVI quien, cuando era más joven que tu cuando cantaste aquello de “Un gran hombre”, perteneció a las juventudes hitlerianas. Te lo deseo de corazón. Lo que te ha ocurrido no tiene mayor importancia; eras joven. Aunque lo hubieras hecho de mayor, tampoco hubiera sido un pecado imperdonable. El hombre puede cambiar de ideas a la edad adulta, a la vejez y siendo niño. Ocurre cuando ocurre. Es constitutito del hombre la capacidad de conversión, lo que el Evangelio llama metanoia, durante toda su vida. Por si ello fuera poco, creo que el cometer errores no es necesario pero es inevitable.
Un abrazo
Sábado, 18 de febrero
Manuel Mandianes
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia