Las izquierdas no creen en la palingenesia (renacimiento) ni en la metanoia (conversión) por eso Habermans, filósofo alemán, de la escuela de Franfur, a quien leo desde hace tiempo, no puede admitir que en su juventud haya sido miembro de las juventudes hitlerianas, y por eso ha hecho todo lo que estaba de su parte para que un tribunal de Franfur retirara de las librerías la edición original de Ich nicht (Yo no), autobiografía de J. Fest, y lo ha grado. Habermans podría copiar de su conciudadano Günter Grass quien, para escándalo de muchos, confesó tranquilamente que había pertenecido a las juventudes hitlerianas y había comulgado con sus ideales como buena parte de la juventud de aquel momento. Por otra parte, las izquierdas, en algunos países, no cometieron menos bestialidades que Hitler. De sabios es corregir errores. ¿Quién es perfecto para no cometerlos!
Viernes, 17 de febrero
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