Yo nunca podría ser un asesino en serie

No hay como la Semana Santa para reencontrarse uno consigo mismo y descubrirse interiormente. Yo, por ejemplo, estos días pasados me he dado cuenta de que nunca podría ser un asesino en serie.

Supongo que será de cuando hice sucesos en el periódico La Voz de Galicia lo que hace que me atraigan todas las investigaciones policiales; pero por mucho que lo deseo he llegado a una conclusión: asesino en serie… imposible, y mira que me gustaría, pero no puede ser, ¡qué le vamos a hacer…!

Policía sí, pero, en confianza, creo que solo el que se pone los guantes, el que coge con unas pincitas chiquirritinas elllas una cosilla que encuentra en la alfombra, la mete en una bolsita de plástico y piensa: «¡Hala!, pal listillo ese del microscopio».

Hombre, en esto de ser asesino en serie, podría quizás darte un empujoncito en un acantilado y poco más; pero aún así… llevarte a un barranco, con los friolero que soy y donde suele hacer un pelete… o me queda cerca de casa y llevo una alargadera con una manta eléctrica… o no.

Y lo de los disparos… eso totalmente descartado, desde que fui una vez a las Fallas de Valencia tengo un rechazo a los ruidos… y a bocajarro menos, esperar a bostezar para disparar… ¡qué paciencia!.

Lo único que me queda, pensándolo bien, es el veneno; pero tampoco le veo yo trazas porque no tengo mucha memoria y cuando acabara con el frasco pues me olvidaría de la marca, y como hay que seguir matando…

Claro que me queda la posibilidad de ir a la Policía y preguntar «Mire, ¿me podría decir de qué marca es el veneno que tiene el fiambre?»; pero claro, o la Policía es muy tonta o levantaría sospechas, porque ya me dirás tú qué pensaría un agente que le viene uno de la calle a preguntar por la clase de veneno.

Además, como yo soy muy así: o sea, gallego, le diría: «¿Pero está seguro?, ¿y el frasco de qué color es? ¡Ah!, dijo Venenil ¿no? Y mire, Venenil qué es ¿con B o con V? ¿y no tendrá usted por ahí…?». De verdad, o el pavo es muy tonto o me atrapan.

Y luego hay otro problema, la víctima, sí, la víctima; porque si envenenas a una, la siguiente tiene que ser más o menos igual; es decir que si te cargas a una mujer rubia, de pelo rizado y ojos azules…. pues no sé tú, pero yo a la semana ya no estaría seguro si era rubia, si tenía el pelo rizado o si tenía los ojos azules y rasgados como una japonesa o saltones como una del kurdistán, una falta de memoria tengo… Y claro te puedes olvidar de cosas, pero un asesino en serie de eso… ¡¡por favor, por favor!!

Y es una pena, porque yo siempre pensé que tenía madera, que tenía así como algún algo especial para eso, cualidades, si quieres llamarlo; pero tras ver tantas investigaciones policiales, me da que lo mejor es que siga siendo lo que soy, tonto, porque eso, tonto… lo bordo.

……..

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