¿Sabes cuál es la parte del coche que más sufre?

Yo de esto de los coches no entiendo mucho. Lo único que sé es que mi ilusión sería tener una ambulancia con chófer, que tuviera 7.000 luces reflectantes, 500 sirenas, una antena de 40 metros para pillar Internet, ir estirado mientras escribo un artículo o simplemente durmiendo y a toda pastilla por esas carreteras de dios. Incluso he mirado en Google y de esto no hay nada, una desgracia, y por ello sufro; pero por lo visto quienes también sufren son los turismos, ya ves.

¿Y cuál es la parte del coche que más sufre? Dicen los entendidos que los pedales del freno, del embrague y del acelerador; otros que si las marchas; que si los rodamientos; que si la culata; que si la dirección… la verdad es que nadie se aclara pero yo estoy convencido que la parte que más sufre es la guantera.

No sé tú; pero yo he visto cómo algunos le dan a la guantera cada cacho leñazo, y luego, cuando no se cierra, tal repertorio de puñetazos e incluso hasta patadas… Paras en un semáforo, un conductor se pone a tu lado, ves que se inclina, se retuerce como una serpiente, desaparece de tu vista y cuando menos te los esperas oyes: plasssssssssssssssss, blummmmmm, plasssssssssssssssss, blummmmmm.

Y no es la primera vez que tras el primer plasssssssssssssssss, blummmmmm, plasssssssssssssssss, blummmmmm se escucha otro y otro y otro y a lo mejor hasta seis seguidos en menos de cinco segundos hasta que avistas nuevamente al tipo. Y menos mal que ya sabes que es la guantera, porque eres un profesional de la conducción, que eres novato y te crees que el tío se ha cargado a alguien allí abajo en plan arrebato.

Es cierto que el nombre, guantera, invita a eso, a guantazos; pero aguantar tanto… es que si fueran en situaciones concretas, muy determinadas, muy específicas… pues bueno; esto de darle un mamporro tendría un pase, pero no; la guantera lo soporta todo y en cualquier momento.

Todo lo que está dentro del coche. que no vale o que no se sabe qué hacer con ello… a la guantera. Y allí lo mismo entra un bolígrafo que una bolsita de plástico, que un mapa de España, que una botella o un libro. Todo, y cuando digo todo, es todo.

La guantera es una especie de contenedor personal, de agujero negro donde todo cabe o hace que quepa, porque esa es otra. Coge un tipo, la abre, mete lo que sea y como no cierre, ¡¡¡¡ ay como no cierre …. !!!! allá va a la guantera a tomar viento a base de golpes, con una saña, con una furia, con una especie de odio contenido, con una agresividad… porque además en esto de la guantera, a diferencia de otras cosas, nunca se empuja para cerrar; pero ni despacio ni fuerte… no se empuja, se aporrea a leches hasta que más que cerrar se selle.

Y lo más curioso de la guantera (claro, por eso recibe tanto golpes) es que siempre cierra. Eso para mí es un misterio: las guanteras… siempre cierran, como los artículos que escribo, que siempre finalizan, se acaban, se cierran, como este que… plasssssssssssssssss, blummmmmm, plasssssssssssssssss, blummmmmm.

Twitter: @manuelguisande

 

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8 comentarios


  1. Cara de Plata

    ¡Ah! Pues yo pensaba que era la póliza de seguro… que suele guardarse en la guantera. Es que está todo inventado.

  2. Manuel Guisande

    Hola Cara de Plata: Eso pensaba yo hasta hace unos años, pero no; que te sobra algo… a la guantera, que no sabes que hacer con algo que encuentra en el coche….a la guantera, que no entra..un porrazo que no veas. Un saludo

  3. Cara de Plata

    Pues ahora que lo pienso, creo que la parte que más sufre (o sufrirá) es la “pila” del vehículo eléctrico… si dura lo que la de un teléfono móvil. Todo el santo día enchufada, para que al cabo de unos meses empiece a írsele la pinza con el efecto memoria, y en menos de año ¡kaput!
    No sé, es por porfiarle un poco lo de la guantera. Un abrazo.

    • Manuel Guisande

      Hola Cara de Plata: Aprecio tu interés por este problema incomprensible a la mente humana, más creo que como lo de la guantera…. cierto que lo de la pila tiene lo suyo, pero que es la guantera…. 😉 Un abrazo fuerte y gracias por tus comentarios, que animas, como siempre digo, a olvidarme de “la soledad del teclado” (exgerando un poco, claro. Joé qué noble soy)

  4. Cara de Plata

    El artículo no tiene nada que envidiarle a la más bizarra greguería de Ramón G. de la S. (porque para mí, Cara de Plata, don Ramón es del Valle-Inclán).
    Esta mañana a la hora de desayunarnos me sorprendió mi mujer absorto, mirando más allá del vacío cielo de la mañana soleada. Toda una provocación para una mujer; no pueden soportarlo. “¿En qué piensas?” De los dos, ella es la que conduce, así que le pregunté: “¿Cariño, cuál es la parte del coche que más sufre?”
    Las alfombrillas.
    Abogué por la guantera, pero no, no hubo manera. La guantera, me dijo, no deja de ser una especie de archivo remoto de nuestra quincalla doméstica. Más allá de los castañazos que recibe al abrirla y cerrarla, y de las temperaturas extremas que soportan las baratijas que custodia (ay de ella si son caramelos, chocolatinas, chicles), su sufrimiento es ocasional e inevitable. Apenas reparamos en ella o en su contenido. Más nos absorben el tráfico, los radares, las cunetas, las obras, el precio de la gasolina… Pero la guantera, ¡quiá! De cuatro paredes que tiene, tan sólo una se abate sobre ella, así que soporta como paciencia los vicios del dueño, sin rencores.
    Pero las alfombrillas… Las alfombrillas son las parias del coche. Las cuatro. Oyen trastear las llaves y se echan a temblar, porque en pocos segundos, ¡zas! Pisotón al canto. Uno, luego el otro… El pánico se apodera de sus compañeras cuando llegas con visitas. Una a una, reciben su correspondiente ración de suela de zapato, de chancleta de chiringuito, de deportiva con regalo de perro. Para una vez que una fémina desliza sobre ella sus delicados pies envueltos en medias de cristal, lo único que reciben es la suciedad callejera que se lleva la suela de nuestro calzado, nuestros más sufridos relaciones públicas. ¡Y cuando toca excursión a la sierra! Que mira qué bien, que vamos a ver una carretera a la cima, que se ven las codornices por la carretera, que… ¡Plaf! Que se me ha mareado uno y ahí va toda la plasta, desde la primera papilla al desayuno… ¡A la alfombrilla! Termina el recorrido entre vapores biliares, toca la hora del baño. A la estación de servicio, túnel de lavado… ¡No, qué voy a gastarme 8 euros! Le echo un eurito a la pistola de agua. Chorreonazo de agua fría directo a la alfombrilla, como para levantarle las primeras capas de goma, y después. ¿Secado atmosférico? No, que hay prisa. A sacudirlas contra la pared, unas contra otra. ¡Zas! ¡Zas! Vaya vida que les damos, todo para que al final, cuando ya están hechas a su destino, se han adaptado al chasis como anillo al dedo, las primeras gritas surcan su piel, y pisamos la tienda de recambios, ¡a la porra con la vieja! ¡Viva la alfombrilla nueva, si es que conseguimos superar en pocos días el tufo a petróleo de la China!
    ¿Qué le parece? ¿Tiene razón mi mujer, o la guantera sigue siendo la campeona del sufrimiento?

    • Manuel Guisande

      Hola Cara de Plata: Me rindo ante la evidencia, ¿pero cómo se te ocurre preguntarle a tu mujer si todos sabemos que va a encontrar algo más que la guantera y me va a fastidia el artículo? Al menos me queda el consuelo que ésta, la guantera, haya sido un motivo de entretenimiento para vosotros. Un fuerte abrazo a ti, a tu mujer, y ya puestos, por me ha dado no sé qué…a la alfombrilla 😉

      • Cara de Plata

        Ja, ja,ja. Como que me dice que los hombres no somos capaces de encontrar nada, pero sí de tener ordenados todos los vinilos, los CD, los libros, por orden alfabético, por estilo, por artista, por año de producción, por decibelios…

        • Manuel Guisande

          Tú eres un crack porque yo ni eso, solamente trato de tener ordenadas las letras para hacer una oración (gramatical, se entiende), que bueno, son 28, y el asunto se las trae. Ah, gracias por compararme a D. Ramón, aunque también pienso que D.Ramón nació bastante años que yo, lo que implica que le di una gran ventaja ¿no? 😉

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