El chocolate del palacio canario, el loro de las dietas y otros desfalcos (Primero desfalcan de PODERES a la población y luego todos desfalcan también el PRESUPUESTO)
05.08.06 @ 12:50:33. Archivado en Política, Democracia real
A RAÍZ DE UN VIAJE privado a Londres en avión público y de unas vacaciones de aquella misma índole en palacio canario de este mismo género, se han disparado algunas alarmas, entre las que yo no voy a ulular...
Porque ese chocolate lleva estando muy espeso desde hace muchos gobiernos. Y, además, los bienes que patrimonializa el Estado (o sea, los estadistas), pero que paga la Nación (es decir, usted y yo: nada que ver con aquellos pájaros) son múltiples, innumerables y cruzan la frontera de todos los mandatarios, acompañantes, prebendas y excesos.
Tampoco hablaré de los verdaderos desfalcos de los bienes públicos que patrimonializan los mismos de antes, porque cada concesión, licitación, concurso, subasta, carretera, servicio, plan parcial, PAU, POM, POT y demás botes diversos, ocupan muchos más kilómetros que el término municipal de Marbella...
Aunque sólo trinquen a estos pardillos que querían arramblar privadamente con lo público, pero por libre: es decir, sin arrimarse a una buena mafia partidaria, que es lo que otorga impunidad invulnerable.
Concretamente, tales desfalcos inviolables, se extienden por cada milímetro de costa española o de casco urbano que se precie... Y por cada hectárea del campo restante, hasta conformar el universo todo del “solar patrio”.
No. No ululo alarmantemente por todo ello. Porque sé que es condición indispensable de todo verticalismo (Régimen donde deciden unos cuantos: unipartidariamente o desde diversos partidos). Para ello están montados y tal cosa se persigue desde su diseño.
Escribo más bien hoy sobre el loro de los sueldos, dietas, gastos de representación y otros muchos etcéteras de “nuestros” políticos, cargos de confianza y paniaguados diversos de todos y cada uno de los niveles administrativos. Que es otro pastón continuo, en el que nunca pensamos.
Y digo que, también, a este loro hay que acallarlo. Y que a ver si de una vez a alguien se lo ocurre poner una casilla en nuestro impreso de declaración de la Renta, para que decidamos el importe de la subida salarial que queremos ofertar anualmente a nuestros empleados públicos: los políticos y los paniaguados.
Con una medida así, ya podríamos sentirnos verdaderamente progresistas durante una temporada.
POSDATA PARA LOS LECTORES.
Como saben los lectores de esta bitácora, aquí interesan más los comentarios del debate que los textos originales. Por ello, puede pasar ya a los comentarios o leer el texto de abajo que se publicó hace unos meses, sobre una cuestión relacionada.
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31-12-2005
¿CUÁL SERÍA EL "SUELDO JUSTO" DE LOS POLÍTICOS?
SIEMPRE ha habido dos Españas: la España que cobra y la España que paga...
Es una verdad tan histórica que trasciende épocas y regímenes para demostrarnos que vivimos de continuo bajo el mismo Régimen: un sistema tan contradictorio y subversor de la Lógica que los que cobran, mandan; y los que pagan, obedecen.
¿Ustedes entienden algo en este sindiós permanente?, ¿o tal vez nunca habían reparado en una contradicción tan palmaria?
Pues a mí tal opugnación contra lo coherente me basta para comprender dos cosas: una, que los políticos se apropian y deciden unilateralmente sobre dineros que no son suyos, sin permitir la determinación ni la partipación en el asunto de los verdaderos propietarios.
Y dos: que no existe realmente democracia (el gobierno de los de abajo, los cuales, a falta de otras ´soberanías´ meramente teóricas, habrían de ser reconocidos en la práctica... al menos como quienes abonan los salarios), sino que padecemos el imperio de las aristocracias verticales, que perciben unos estipendios pero no obedecen a los pagadores de esos salarios.
El defecto de fondo, no bien resuelto hasta la fecha, es éste: ¿Quién debe fijar las retribuciones, los sueldos, las dietas y los gastos de representación de la clase política...? ¿Los propios políticos que los perciben, o el pueblo soberano, que aunque no le dejen ser en modo alguno soberano, sí es al menos el dueño de esos peculios...?
Ninguna empresa del mundo, ni pública ni privada, podría funcionar con el método que impera en política, en donde los asalariados (que son ellos, los políticos) se fijan sus propios salarios, sin negociar ni consultar con sus empleadores, el pueblo presuntamente soberano... Lo cual prueba de nuevo que el Estado actual es una entidad subversiva de la Lógica y, por supuesto, de la democracia real.
En países civilizados, como Suiza, han dado con una fórmula correcta: los políticos perciben exactamente los mismos estipendios que pueden demostrar que ingresaron el año anterior a su participación en política, a través de su declaración de Hacienda.
Hay otra posibilidad: que el votante decidiera de alguna forma la retribución que quiere ofertar a los políticos, y los aumentos salariales que desea proponerles cada año, lo cual serviría para pulsar el grado de satisfacción por los servicios que le prestan sus representantes.
Puede llevarse a la práctica fácilmente, de múltiples maneras, incluso de un modo tan sencillo como establecer la casilla correspondiente en el impreso oficial de Declaración de la Renta.
Sería lo democrático, sí; aunque peligroso para la clase política... Sobre todo, para aquellos que no sirven a nadie, sino que a lo sumo se sirven privadamente a sí mismos con el rico manjar y abundante botín de "lo público".
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Juan Pablo Mañueco
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