Cuando el amor es una "Obsesión Fatal"
11.02.07 @ 21:51:25. Archivado en Crónica roja

Astronauta Lisa Nowak
El demonio de los ojos verdes, los celos, los malditos celos pueden ser el indicio del comienzo de la locura y causar graves daños a las personas que mas se quieren.
En este caso fue la astronauta heroína Lisa Nowak la que fue atrapada por su obsesión fatal.
La astronauta de la Nasa Lisa Nowak, de 43 años,se enamoró de su colega el guapetón comandante William Oefelein

Comandante William Oefelein
El problema es que se puso celosa con la capitana Colleen Shipman

Capitana Colleen Shipman
Entonces maquinó un siniestro plan , según ella sólo queria asustar y hacer confesar a la ingeniera Shipman
El plan de Nowak es un guion de terror
La capitana de la armada, que en 1996 ingresó a la Nasa, al parecer llevaba acosando a la otra mujer desde hacía varios meses.
Conocía sus itinerarios y revisaba su correo electrónico.
Por eso sabía que Colleen, después de una corta estancia en Houston, Texas, había planeado un vuelo de vuelta a Orlando, Florida en la noche del 4 de febrero.
Después de guardar en su carro una pistola de aire comprimido, un mazo de acero, una navaja de 10 centímetros, una lata de gas pimienta, más de un metro de tubería de goma, guantes de látex, bolsas plásticas y una carta de amor dirigida a Oefelein, Lisa viajó 1.500 kilómetros desde Houston hasta Orlando.
Para evitar detenerse, decidió usar un pañal durante el trayecto, una práctica común entre los astronautas durante las misiones.
Nowak y el comandante de la NASA William Oefelein entrenaron juntos desde su ingreso a esta institución.
Aunque nunca viajaron en la misma misión, fueron colegas y compañeros durante años
Oefelein es divorciado y padre de dos hijos. Viajó al espacio a bordo del Discovery en diciembre de 2006.
Lisa llegó a su destino unas horas antes que su víctima, la esperó en frente de la salida del aeropuerto disfrazada con una peluca y una capucha impermeable y la siguió hasta el parqueadero.
Shipman declaró que sintió que alguien estaba persiguiéndola y por eso se montó rápidamente a su carro. Nowak se acercó e intentó abrir la puerta. Llorando le decía que su novio no la había recogido y que no sabía qué hacer.
Eran las 3:45 de la madrugada. Shipman abrió la ventana. En ese momento la astronauta le roció gas pimienta en la cara. La mujer alcanzó a reaccionar, arrancó y logró llegar hasta un puesto de seguridad.
A los 10 minutos la Policía arrestó a la atacante.
Lisa Nowak aseguró que ella no quería hacerle daño a Colleen Shipman, que sólo quería asustarla y obligarla a conversar sobre Oefelein.
Ella le dijo a la Policía que con el comandante tenía "más que una simple relación de trabajo, pero menos que una relación romántica".
Cuando a Shipman le preguntaron quién era la mujer que la atacó, ella respondió que se trataba de una conocida de su novio, que la estaba acosando hacía un par de meses.
"Creemos que los elementos encontrados, con certeza habrían causado serias lesiones o hasta la muerte de Colleen Shipman", aseguró a los medios la sargento de la Policía de Orlando Barb Jones.
Nowak pagó 25.500 dólares de fianza y volvió a su casa con un localizador digital sujeto al tobillo para que las autoridades puedan seguir todos sus movimientos hasta el juicio, que aún no tiene fecha.
Pero más que esta increíble historia, lo que mantiene sorprendido a todo el mundo es que una persona que pasó por una cuidadosa selección y varias pruebas sicológicas para ingresar a una entidad élite como la Nasa, haya podido perder los estribos de esta manera.
La imagen pulcra, inmaculada y heroica que mantenían los astronautas de la Nasa, ha perdido su brillo con este incidente. Sobre todo después de que esta entidad aceptó que a pesar de hacer meticulosas pruebas sicológicas a los aspirantes al programa espacial, no mantienen controles de seguimiento.
Nowak ingresó a esta institución en 1996 y siempre se distinguió como un miembro ejemplar. Por eso sus compañeros de la misión y hasta su propia familia quedaron atónitos al enterarse de los hechos. Todos la consideraron siempre como una madre ejemplar, una persona cariñosa y de temperamento tranquilo. Ella nunca había mostrado tener esta clase de sentimientos ni reacciones.
A pesar de su exitosa carrera, la vida privada de esta mujer no era feliz. Estaba casada hace 19 años con Robert Nowak, también empleado de la Nasa como controlador de vuelos espaciales, pero se habían separado hace dos semanas.
Los vecinos aseguran que la pareja tuvo una fuerte pelea en noviembre y que la Policía debió interceder para calmar los ánimos.
En cuanto a sus tres hijos, Nowak aseguró en una entrevista previa a su viaje en el Discovery que su carrera no le dejaba suficiente tiempo para atenderlos como quisiera.
Todos estos factores pudieron ayudar a cultivar su crisis.
Un posible romance con Oefelein, de 41 años, no puede ser descartado tampoco.
Al fin y al cabo, ellos entrenaron juntos durante varios años.
Nowak, quien dio a entender a la Policía que no tenía una relación amorosa con su colega, pudo haber malinterpretado las señales de amistad y cordialidad.
Como explicó Allard: "una persona obsesionada no entiende que la otra le está diciendo que no quiere nada más que una relación laboral.
Se aferra a la esperanza o la ilusión de que la otra persona cambie de parecer".
Hay otra teoría que resulta igualmente inquietante: los astronautas están entrenados para creer que son lo mejor de lo mejor, y la palabra fracaso no está en su vocabulario.
De ahí que el fracaso amoroso de Nowak podría haberla llevado al límite. Lo cierto es que los estadounidenses aún no pueden creer que su ideal de ser humano, una astronauta, vaya a ser juzgada por un crimen como este.
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


