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Marivelton Baré: “Que el Papa Francisco vea a los pueblos indígenas como prioridad, es importante”

La región del Río Negro es la zona con mayor porcentaje de población indígena en Brasil, de hecho las estadísticas dicen que alcanza el 95%. Se trata de una región donde la presencia del poder público es muy escasa, como reconoce Marivelton Baré, presidente de la Federación de organizaciones indígenas del Río Negro – FOIRN, nacida en 1987 para defender los derechos de los territorios y de los pueblos indígenas de la región.

Esa poca presencia se traduce en falta de educación, sanidad y otros elementos básicos en la vida de cualquier persona. Una de las grandes amenazas que se ciernen sobre el Alto Río Negro es la actividad minera, lo que puede acabar con los pueblos de la región y su naturaleza, preservada secularmente. A pesar de ese peligro, existen indígenas que son partidarios de esa actividad en sus tierras, muchas veces engañados por grandes empresas llegadas de fuera, que esconden las consecuencias de ese tipo de actividad.

Junto con eso, el presidente de la FOIRN enumera una serie de problemas que afectan a la población, como el alcoholismo, las drogas, en una región que ha convertido en ruta de tráfico, la falta de oportunidades de enseñanza superior y de empleo, el suicidio entre los más jóvenes, entre otros.

En la relación con las Iglesias, reconoce que la Iglesia católica, aunque no siempre fue así, hoy es uno de los apoyos en la defensa de la cultura y derechos de los pueblos indígenas, lo que no sucede com muchas Iglesias evangélicas, que son contrarias a esa cultura de los pueblos originarios de la región. Al hablar del Papa Francisco, le ve como uno de los grandes defensores de las causas indígenas, lo que influye a nivel global.

En referencia al Sínodo de la Amazonía, destaca la presencia entre los asesores del Padre Justino Sarmento Rezende, salesiano nacido en esa región, que conoce la realidad local y que es una voz indígena y una fuerza que hace presente aquello que los pueblos indígenas esperan.

¿Cuál es la situación de los indígenas en la Región del Río Negro?

La situación actual de los pueblos indígenas aquí en el Río Negro, tiene una especificidad única. En São Gabriel da Cachoeira hay una población indígena que llega al 95%, tanto en las tierras indígenas como en el perímetro urbano. En lo que se refiere a las tierras indígenas, que están reconocidas, demarcadas y homologadas, la cuestión del territorio, de la tierra, ha sido resuelta. Pero ahora es necesario también trabajar la parte de la sobre vivencia, la economía financiera y tener una mirada de cómo poder estructurarse a partir de eso.

Existen distritos que podrían ser un segundo municipio de São Gabriel por la población concentrada allí. Algunos de los desafíos que se tienen es la falta de implantación de políticas públicas, sea de educación, sanidad, sea de las cuestiones sociales de modo general. Hay una demanda real de los pueblos de aquí, en sus varias expresiones, en sus reuniones, asambleas, deliberaciones, reivindicaciones, pero es muy poco atendido por el poder público, sea el Municipio, el Estado o la propia Unión, que muchas veces acaba teniendo un mal entendimiento sobre el papel de las redes federales aquí en la región.

A lo largo de treinta años, el movimiento indígena, organizado aquí en la federación, en sus asociaciones de base y coordinaciones regionales, intentó siempre buscar modelos pioneros que pudieran dar resultado, para que eso se convirtiera en una política pública. Muchas veces eso ha sido una fuente de favores y no un apoyo para ser una política pública, a veces hasta blindar a las organizaciones en relación a eso, sin querer asumir su deber. Uno ve que hay doscientas escuelas con estructura, pero que se han deteriorado a lo largo del tiempo, con más de trescientas comunidades que nunca poseyeron siquiera una infraestructura adecuada para poder tener una aula.

Y eso sin hablar de la parte de la sanidad, que al principio, poco más de diez años atrás, funcionaba muy bien y hoy existe una ausencia muy grande en la atención básica a la sanidad indígena. Esto hace que aparezca otra vulnerabilidad, la de atención de médico, enfermera, dentista, que existía antes, pero cuya ausencia actual causa desnutrición y epidemias de malaria, que se extienden en regiones donde nunca hubo. Esto es un riesgo de salud para los pueblos indígenas aquí en la región. Pero también necesitamos valorar mucho más nuestra medicina tradicional, el conocimiento milenario que tenemos y poder practicarla de nuevo.

La forma en que los productos industrializados acaban llegando a nuestras comunidades, hace que, de cierta forma, se vuelvan adictas o dependientes de ello. Mirando como un todo, la parte sanitaria de las comunidades, o incluso en la ciudad, tiene que ser trabajado. Si se trabaja esa parte sanitaria, a través del Distrito Sanitario Especial Indígena – DISEI, se termina con cuestiones relacionadas con las epidemias y con todo lo otro que se extiende en relación a eso.

La otra cuestión es la fuerte amenaza que hay en la región en relación a los grandes intereses minerales. Es una región muy codiciada, pero son locales propios nuestros, que tienen que ser respetados, preservados, porque son los lugares sagrados. Tenemos una historia, una mitología. Esto nos pone en riesgo de cierta forma. Muchas veces engañando a muchas personas, creyendo que eso no va a generar otro problema, como si la minería fuera la salvación del mundo, que eso va a cambiar la educación, la sanidad, pero sin tener en cuenta el impacto ambiental que eso va a causar, junto con otras consecuencias, porque son actividades que no se recuperan, nunca se tendrá de vuelta aquello que destruye.

Muchas veces nuestra organización es vista como si fuera un impedimento para eso, como si molestara, pero no lo es. No defendemos una explotación minera en tierra indígena por una cuestión de la supervivencia física y cultural aquí en la región, ante la amenaza que eso muestra. Hoy, de la forma en que está, no va a favorecer a la población, sino a las multinacionales y grandes empresas.

En un municipio, donde la práctica totalidad de la población es indígena y que hoy tiene un alcalde indígena, ¿cómo explicar el abandono del poder municipal hacia las comunidades del interior, donde el sistema de educación y de salud es tan precario?

Esto también es una alerta. Ante esta realidad, tenemos que empezar a discutir y evaluar mejor quién vamos a colocar para asumir esas funciones públicas muy importantes. No necesariamente decir que los indios no tienen capacidad de poder ser gestores y poder desempeñar y desarrollar un municipio. Lamentablemente, se acaba apostando por personas que no pueden fomentar una promoción social adecuada y de calidad. Uno acaba viendo el pleno y total abandono de las políticas públicas en la región, muchas veces por una falta de conocimiento. Existen personas mejores para poder asesorar, pues uno sólo no hace una gestión, es necesario un equipo de colaboradores que sean personas de su confianza.

Aquí en la ciudad ya se nota, imagina en las comunidades. Si no puede resolver los problemas aquí en la ciudad, es alguien que tampoco va a poder llegar a los lugares distantes. Eso por varias cuestiones, la situación geográfica es una de ellas, la otra es la relación con actores esenciales y principales aquí en la región, para poder trabajar y actuar juntos. Se acaba teniendo, prácticamente, un municipio casi federalizado, pero eso es lo que estoy hablando, por mal entendimiento. El gobierno municipal quiere hacer de un lado, el gobierno estatal de otro y el gobierno federal también por otro. No se unen en un plan de acción integrado que sería un plano mayor de ejecución. Esto acaba interfiriendo, y a la hora de la práctica, lo que obstaculiza más eso es esa ganancia, ese deseo de enfocar y de pautar la minería.

El deseo de codicia es tanto, para la cuestión de la explotación minera, que hace que la cuestión de las políticas públicas quede de lado, no sea la prioridad. Varias veces hemos propuesto contribuir con el plan plurianual, con la elaboración de la Ley Orgánica del Municipio, con las participaciones en consejos, con varias otras propuestas. Y, de cierta forma, no somos oposición a la persona en sí, sólo ejercemos nuestro control social, y viendo que las cuestiones no van sucediendo, uno no puede callarse, no puede mentir, tiene que posicionarse y provocar alguna cosa. Tenemos, por ejemplo, la Caja Económica, que engloba los beneficiarios del Bolsa Familia, que obliga a nuestros parientes a venir en la ciudad. Nosotros queremos algo que pueda contribuir a pagarlo en los distritos o en los Pelotones Militares de la frontera y evitar esa venida constante para aquí, que crea una vulnerabilidad mayor en las cuestiones de riesgo social, alcoholismo, peleas, a veces suicidio, a veces cuestión de drogas, violación y varias otras cuestiones también.

Otra cuestión es las casas de apoyo, donde no se hace inversión, ni siquiera para poder recibir el tránsito de turismo aquí en la ciudad. Muchas calles no son asfaltadas, no hay un centro de atención a esas personas que pasan por aquí. Se acaba viendo el total abandono que existe, no sólo para quien es de aquí como también para quien es de fuera. Lo que debería haber sido hecho no fue hecho y me parece que ahora se está poniendo cada vez peor. Desafortunadamente el municipio entró en un colapso y hay una disputa de poder, de quien va a quedarse en la alcaldía, de quien manda más, de quien puede mantenerse. Mientras tanto, las inversiones se han parado y no llegan al destino. La ineficiencia de gestión acaba causando todas esas consecuencia que estoy hablando.

Insistes mucho en el tema de la minería como uno de los grandes peligros para la región. ¿Entre los propios indígenas hay gente que incentiva esa minería en las comunidades?

Hay algunas personas que acaban alentando esto en la comunidad, creyendo que haciendo eso, las cosas van a mejorar. Existen muchos rumores y mal entendimientos en relación a lo que se puede o no se puede hacer en relación a eso. En la propia Constitución se recoge, pero aún así se acaba hablando de que es malo y que entorpece. Sabemos muy bien que la forma de organización social nuestra es reconocida, y la propia Constitución lo dice al inicio del artículo 231. Son personas de fuera que vienen incentivando cada vez más eso, que acaban tratando de cooptar a muchos líderes e insistiendo para se que sea de esa forma.

Una de las cuestiones que aún hay que resolver en San Gabriel es el control de transito de personas, traficantes que pasan, empresarios de minería, y otros que acaban teniendo acceso libre dentro de las tierras indígenas. La FUNAI (Fundación Nacional del Indio) necesita, sobre todo, junto a la Policía Federal, tener un control mayor de eso, de las entradas dentro de las áreas indígenas, que es lo que acaba de hacer la propaganda de ilusión allí, que acaba dando comida aquí, tejado de aluminio allí, y acaba con los indígenas peleándose, hermano con hermano. Esto acaba siendo usado después diciendo que entre los propios indios hay unos que quieren y otros que no quieren, hay disputas de interés.

Una de las situaciones presentes en las comunidades es que poco a poco se van vaciando, muchas veces por falta de la atención que la gente necesita, como sanidad o educación. ¿Qué debería hacerse desde el poder público, pero también desde los movimientos y organizaciones indígenas, para poder mantener a los pueblos indígenas en las comunidades?

Esto también nos ha preocupado. Hoy el enfoque mayor está en la parte de la sobre vivencia, trabajar su propio potencial productivo, no sólo los productos de la agro biodiversidad, sino también poder incentivar las actividades turísticas, sea la visita u otras actividades, pero a partir de un proceso de construcción participativo con las comunidades. Hemos logrado estructurar en algunas regiones un turismo de base comunitaria.

Pensando en eso, estamos construyendo un proyecto llamado multicentral de productos del Río Negro para incentivar un mercado propio para comercializar productos derivados de la yuca, plátanos y otros productos del campo en un almacén comercial, pues sabemos que aquí no hay y acaba dándose el ejemplo de parientes nuestros que vienen de su comunidad para acá, y tienen que vender para un atravesador con un precio mínimo. Por eso, para poder ganar más, hay que buscar un espacio adecuado para ello.

Son cosas que hay que pensar para poder trabajar esa otra parte que es olvidada. Hay una preocupación en como se alienta desde el poder público para asumir esas políticas públicas, que no siendo asumidas es una de las principales situaciones que acaban causando ese éxodo rural, que es la cuestión de la educación, por ejemplo. Hay enseñanza fundamental, escuela secundaria, pero después no se puede continuar y eso hace que muchos vengan a la ciudad. Ahí se encuentran con la cuestión de la vivienda, con la cuestión del trabajo, con la cuestión de conseguir recursos.

Hace un tiempo, vimos, después de una discusión, la creación del Instituto de Conocimientos e Investigaciones del Río Negro, dando pasos junto a una universidad, para que pudiéramos tener esa formación superior indígena aquí, no excluyendo lo convencional, sino uniendo las dos cuestiones. Avanzamos en eso, hasta crear una estructura de organización social, pero ahí viene toda otra parte que dependía del gobierno federal. El impeachment contra la Presidenta Dilma provocó que eso prácticamente quedase de lado, salió de la prioridad del gobierno, pero sí que se pensó ese mecanismo como una de las formas de que pueda haber esa permanencia, sobre todo de la juventud, en sus tierras, de poder tener una valorización a partir de sus conocimientos tradicionales, con toda su formación académica y siempre con un pensamiento de poder licenciarse y volver para ayudar a la comunidad.

Pero el sistema hoy, tal y como está diseñado, acaba no comportando todo eso. Entonces acaba habiendo muchos indígenas formados, pero muy pocos regresan aquí por esta cuestión del propio mercado de trabajo, que no va a dar oportunidad para que pueda ayudar o trabajar en nuestra comunidad. Hoy sólo hay esa posibilidad en la Secretaría de Educación del municipio o del Estado, lo que en los distritos es desigual, pues quien pasa en el proceso selectivo, tiene que tener una formación continuada.

Hablas del gobierno, ¿Se podría decir que el actual gobierno brasileño es anti indígena?

El gobierno brasileño hoy es anti-indígena y hasta demasiado, porque uno acaba viendo que las peores cosas vienen sucediendo, como si fuéramos algo quien se va pisando encima con todo el peso y fuerza para lastimarnos. Algo que se hace poco a poco, pero puede provocar grandes estragos también. Existe un movimiento fuerte de izquierda, pero cada uno quiere caminar por su lado, todo fragmentado. La masa tendría que unirse en pro de un objetivo, que es la garantía de derechos que hemos conquistado, que tiene que prevalecer, que tiene que mejorar.

Entonces tenemos que empezar a buscarlo cada vez más y no quedarse cada uno tirando hacia su lado, mientras ese gobierno que está ahí, al servicio de los empresarios, tiene un objetivo único, que es favorecerles y que se fastidie el resto. Es el agronegocio y todos sus aliados. La población más vulnerable en relación a eso, somos nosotros, los indios. Vemos la paralización de los procesos de demarcación de tierra, de cualquier lucha social de reconocimiento de garantías, becas de estudio, ingreso en las facultades y todo lo demás. Todo esto es una forma de intentar eliminar, hasta acabar con los indios y quilombolas en las universidades. Vamos a cortar las becas de estudio hasta terminar con ellos. Es un gobierno anti indígena, uno de los peores.

La Federación de Organizaciones Indígenas del Río Negro - FOIRN, fue creada hace treinta años, y a lo largo de mucho tiempo, aquellos que hoy son adultos e incluso ancianos, el movimiento tuvo gran influencia en ellos. ¿Crees que todavía tiene esa influencia en las generaciones más jóvenes?

Se ve eso, esa gran influencia. Se tiene esa influencia en medio de las bases, y va a ser preciso que sea mucho más constante eso. Tenemos nuestro departamento de mujeres y juventud como una forma de buscar más ese protagonismo y estar más cerca en ese movilizar, porque esos son los futuros líderes y tienen que estar listos para los enfrentamientos que vienen. Los que nos precedieron nos prepararon y abrieron ese camino por donde estamos avanzando. Para muchos la lucha fue ardua, pero de aquí en adelante hay un desafío, porque eso no puede parar ni acabar, tiene que seguir.

Recientemente tenemos un intercambio de encuentros entre nosotros, aquí del Río Negro con los órganos del estado de Roraima, donde poder considerar y estar más cerca en las luchas. Ambos organismos tuvieron luchas diferentes para garantizar el territorio, pero tampoco fue tan fácil, duró años y años para poder consolidarse. Ahora hay que pensar otra forma, pues la juventud es quien tiene que continuar. Los que comenzaron, muchos que ya se han ido y algunos que todavía están con nosotros, ellos están ahí para poder contribuir, hasta en la planificación para un futuro de largos años.

¿Cuáles son los peligros que afectan hoy a los jóvenes aquí en la región?

Una de las cuestiones que ha afectado bastante es el alcoholismo, que ha sido uno de los principales problemas desde hace mucho tiempo. Para algunos otros, también las drogas, porque algunas localidades se han convertido en rutas de tráfico. La fiscalización y la seguridad tienen que ser más eficientes para ello, pero también tener opción de otras cosas para poder hacer y preocuparse por la juventud, además del estudio y algún deporte.

Es una exageración de bebida alcohólica, sobre todo aquí en San Gabriel. Si uno va a ver, es casi el 70% de todos los comercios con bebidas alcohólicas, no existe un control. Si no se empieza a trabajar, vamos a tener consecuencias mayores aún, porque comienza a venir todo tipo de violencia, inclusive el asesinato o el suicidio. Se corre el riesgo de volver a aquel tiempo de muchos suicidios, y ser una referencia por el alto número de suicidios no es bueno, no es una buena cosa para nadie, ni para el municipio, y eso preocupa. Hay falta de trabajo, sin tener paz y mucho que hacer, además de los estudios, y es preocupante cuando vemos los datos relacionados con eso.

¿Cómo es la relación hoy entre los pueblos indígenas y las diferentes Iglesias, no sólo con la Iglesia católica como con las Iglesias evangélicas en la región del Río Negro?

Es diferente esta relación. Yo me muevo bastante y veo un poco los diferentes modos de conexión que existen con las iglesias, sea la católica, sean las evangélicas, sean otras que vienen llegando, algo que uno no acaba entendiendo. ¿Por qué tantas religiones cuando tenemos una sola creencia, tenemos fe y todo lo demás? Algunos han contribuido con el buen desarrollo del propio movimiento, pero otros no.

Creo que he hablado anteriormente aquí. Tuvimos una historia con la Iglesia católica, con los salesianos, allá atrás, pero hoy hay una nueva percepción, un trabajo conjunto, diferente. La Iglesia católica también defiende, también está unida en la lucha y la valorización cultural, pero con otras religiones no. Ahí acaba volviendo todo de nuevo, parece que vuelve un poco de la historia de que eso no es una buena cosa, que no tienes que hacerlo. Tienes que dejar esas prácticas culturales y alejarte de todo eso. Tu esencia, tu cultura, parece que no vale en su totalidad, por ser un baniwa, un baré, un tukano, un curripaco.

Estas cuestiones han afectado muy fuerte a la relación. Esto también manifiesta de qué forma logramos superar eso. Hace algunos años tuvimos un grave problema en la región del Río Tiquie con los parientes hupdas. Es una cuestión que uno tiene que empezar a discutir, esos protocolos y el control de hecho de entrada de las Iglesias dentro del área indígena. No es que seamos contra las religiones, sino la forma y el concepto como tienen que lidiar con aquello que afecta a la cultura, en eso hay que prestar atención.

El Papa Francisco está dando mucho valor a los pueblos indígenas y, de hecho, a comienzos de año quiso visitar a los indígenas de la Amazonia en Puerto Maldonado, en Perú. Como indígena y alguien que se declara católico, ¿qué importancia tiene la figura del Papa Francisco?

Tiene una importancia muy fuerte y una relevancia también mundial. Poder marcar las cuestiones indígenas con la prioridad que vemos que está dando, eso es importante. De todos los pontífices es el que se ha mostrado más cercano a esa pauta indígena, dentro de las necesidades y situaciones por las que pasamos. Por más que él vino a la Amazonia peruana, aquello tiene un significado importante para nosotros como pueblos indígenas, pues nuestros parientes estaban allí. Tenemos un territorio gigantesco y es bueno poder compartir todo eso. Entonces, es de gran importancia que eso sea visto por el mundo, también como una presión política, y eso ayuda bastante.

De hecho, en Puerto Maldonado, él dijo que comenzaba el Sínodo de la Amazonia que va a tener su momento central en el encuentro de los obispos de la Amazonía en octubre de 2018, pero que es un proceso que ya comenzó. ¿Cómo puede contribuir la FOIRN en ese proceso, donde la temática que el Papa Francisco propone es nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral, siempre desde la insistencia en la vida de los pueblos indígenas?

Nosotros, en todo este proceso, buscamos mucho como poder contribuir, no sólo participando, sino proponiendo también cómo las cosas pueden suceder. Siempre hacemos una evaluación y nos preguntamos por qué no va a haber sacerdotes, obispos indígenas participando para poder dar también esa mirada, para que la Iglesia tenga esa mirada no sólo desde los sacerdotes, sino también desde otros, de acuerdo con sus sentimientos, para poder ofrecer esa mirada y expandirse cada vez más. Esto forma parte de ese crecimiento y nos lleva hacia adentro. Veo que entre todos los que estaban allí, sólo el padre Justino estaba allí en medio de ellos, apenas una cara, un sacerdote indígena que estaba allí en ese momento, pero eso puede aumentar, pueden ser más también.

La mejor forma de poder contribuir también en eso, del movimiento como un todo, es que nuestros parientes puedan estar allí dentro. Desde un punto de vista institucional es lo que siempre venimos haciendo, pidiendo, proponer eso, que no sea simplemente la religión, sino lo que se puede proporcionar a través de eso, de una participación o de un apoyo allí también. Eso puede ayudar a cambiar un poco, a buscar nuevos caminos para que podamos mínimamente ir buscando soluciones a los problemas que enfrentamos hoy.

Has hablado del Padre Justino, que es uno de los grandes socios de la FOIRN y de los pueblos indígenas del Río Negro. Él, en diferentes entrevistas, ha hablado que asumió ser asesor del Sínodo de la Amazonía en nombre de sus parientes indígenas, en nombre de los pueblos de la Amazonia. ¿Cuál es la esperanza que alguien como el Padre Justino, nacido en la región del Alto Río Negro, despierta para ustedes como indígenas?

Se despierta una cosa muy positiva y es alguien que de cierta forma está allí y puede hablar como nuestro representante, que conoce muy bien nuestra especificidad local, es de aquí de la región, pero que no sólo contribuye a esta región de aquí, sino en todo Brasil, hablando como una voz indígena. Es una persona inteligente, lee bastante historia, tiene sueños también, tiene buenas propuestas y seguro que, al aceptarlo, tuvo una buena decisión de poder estar allí. Creo que es una voz y una fuerza que tenemos dentro para poder llegar más cerca.


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