prurito yatrogénico e inflamación testicular psicógena. 1ª parte
14.06.09 @ 20:12:53. Archivado en renglones torcidos
Decía Jardiel Poncela que la medicina es el arte de acompañarte al sepulcro con palabras griegas.
Cuando llegué a la sala, alguna extraña fuerza gravitacional te arrastraba hasta una larga cola que como suele pasar por este reino acaba en el mostrador de un funcionario. Después de años de estudios en colas, he logrado comprobar como una cola empieza siendo recta con las primeras personas y posteriormente se va desviando hacia el lado izquierdo o derecho. En función del lado de desviación y del grado de curvatura es posible determinar el tiempo que te va tocar esperar. Por no extenderme más en estas conjeturas, diré simplemente que la cola se desviaba a la izquierda, coincidiendo con la pierna que usamos la mayoría de la población (la diestra) para descansar tras rato en estado bípedo vertical, estado que nada más que nos ha traido disgustos-pero ese es otro tema-.
La curva se desviaba ostensiblemente en esa dirección casi desde el segundo integrante, con una curvatura que se acercaba al nivel "hostias, aquí me puedo morir" en la escala de curvaturas de colas. Si se mantenía ese nivel de curvatura el próximo que se pusiera a la cola tendría que tirarse por la ventana para establecer cierto paralelismo con su predecesor, osea yo.
La funcionaria de turno tenía cierta incompatibilidad con windows y trataba de camuflar su incompetencia achacando el retraso al mal funcionamiento del ordenador, también llamado PC (Puto cacharro). Cuando por fin se dio cuenta que la luz roja de la impresora no tenía fines decorativos sino que informaba al usuario imbécil de la necesidad de recargar papel, recordé la frase de Napoleón de que no se debe achacar a la conspiración lo que puede atribuirse a la incompetencia.
En la cola de los hospitales he descubierto también que suelen mantener ocupados a los pacientes con cuestiones burocráticas para evitar que piensen en el tiempo que tienen que esperar antes de ser atendidos. Los pasillos, mostradores, volantes de citación, interconsultas, salas de pruebas, la planificación de las zona, su nomenclatura, sala de espera, procedimientos, consentimientos informados...todo está pensado para demorar el encuentro entre el paciente y el médico. Para que todo surta efecto haz que sus trabajadores no entiendan nada de lo anterior pero que se responsabilicen de su cumplimiento y ahí está, un chimpancé montando un mueble de IKEA con las instrucciones en arameo. Para evitar ciertas suspicacias y cuestionamientos sobre la eficacia y el nivel intelectual del personal, póngale una bata blanca que de una imágen de autoridad y de Cum Laude en Harvard. Todo obedece a una cuestión económica, hay que contratar a 5 médicos para atender a 20 pacientes que esperan antes de morirse, contrate a un solo médico y ponga 4 mostradores a modo de obstáculos por los que hay que pasar antes de entrar en la consulta y con suerte solo llegarán unos pocos pacientes, los muertos no rellenan hojas de reclamaciones y las batan blancas son muy baratas.
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Jorge Jiménez Serrano
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