Los caucuses de Iowa han dado el pistoletazo de salida en la carrera por la nominación republicana para las elecciones presidenciales del 2012. La victoria del progresista Romney como la sorpresa dada por Santorum, no modifica mucho la percepción que de aquí al super martes del 6 de marzo, lo qué se va a decidir es cuál de los aspirantes conservadores tiene opciones reales de disputarle la nominación al candidato favorito del aparato, Mitt Romney.
Las candidaturas de Gingrich y Perry, que habían arrancado con mucha fuerza parecen haberse diluido como un azucarillo. A los muy discretos resultados de Iowa hay que sumarle que ninguno de los dos ha conseguido los avales necesarios para poder presentarse a las primarias de Virginia. Parece que de momento y a la espera de lo que pasa a lo largo de las próximas semanas, son Rick Santorum y Ron Paul los candidatos conservadores que podrían aguantar el tirón de Romney.
Rick Santorum es el candidato de la derecha religiosa, su discurso político se fundamenta en la defensa de la vida y de la familia tradicional. Así fue durante sus doce años como representante del Estado de Pensilvania en el Senado federal, y también es su baza en estas primarias. El punto flaco de su candidatura es su escasa capacidad a la hora de recaudar fondos así como la inexistencia de una estructura propagandística a nivel federal.
Ron Paul con sus 76 años es un veterano de la política norteamericana. Candidato por el Partido Libertario en las elecciones presidenciales de 1988, representante republicano del decimocuarto distrito de Texas en la Cámara de Representantes del Congreso, ya se había postulado en las pasadas primarias republicanas del 2008. Desde entonces no ha dejado de estar en campaña con la vista puesta en la actual carrera electoral. Durante este tiempo a través de la organización Campaign for Liberty ha creado una importante red de voluntarios por todo el país. Ahí reside la fuerza de una candidatura sistemáticamente boicoteado por los principales medios de comunicación.
Las ideas políticas de Ron Paul están en la estela de la tradición conservadora norteamericana: constitucionalismo, gobierno limitado, libertades locales, antimilitarismo… No en balde uno de sus partidarios incondicionales es el viejo líder paleo-conservador Pat Buchanan. A eso hay que sumarle que es seguidor de la Escuela Austriaca de Economía. Todo esto le ha llevado no sólo a oponerse a la política monetaria de la Reserva Federal sino a pedir su desaparición y el regreso al sistema de patrón oro.
Es facil entender cómo Ron Paul ha sido sin ninguna duda uno de los principales inspiradores del Tea Party.
La coherencia de su discurso y vida política ha hecho de Ron Paul el candidato que mayor entusiasmo despierta entre sus partidarios, no sólo entre los norteamericanos sino también entre los liberales del todo el planeta. Sin embargo parece que en estas primarias su candidatura está llegando a su techo de electoral. Tanta coherencia también asusta a muchos republicamos como Newt Gingrich que ha advertido que como Ron Paul se hiciese con la nominación republicana se vería obligado a no votarlo.
Personalmente pienso que Romney será elegido finalmente candidato republicano único a la Presidencia de los EEUU. Sin embargo pienso que la derrota de Ron Paul no será tal derrota y en este sentido creo que es pertinente el paralelismo con Barry Goldwater.
La contundente derrota de Goldwater en las presidenciales del 1964 frente al demócrata Johnson no obstante, valió para que el ideario conservador del senador Goldwater tomara carta de naturaleza en el debate político estadounidense, fue ahí donde arrancó la revolución conservadora que llevará en los ochenta a Ronald Reagan a la Casa Blanca.
Algo semejante está pasando con Ron Paul. Y ahí reside su victoria.




