Mariano y la Cicciolina Aguirre
20.04.07 @ 20:34:31. Archivado en Liberalismo, Actualidad
Cada uno con su estilo, el uno más nervioso que la otra, pues no es lo mismo enfrentarse a 100 ciudadanos mirándoles a los ojos que dialogar con ellos uno a uno a través de un chat, Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre superaron con nota el exámen popular que les hicieron los ciudadanos. Rajoy lo tuvo más difícil, pues al hecho anterior hay que añadir que las preguntas formuladas por esos 100 ciudadanos fueron duras y en algún caso realmente ácidas. Lo bueno de Rajoy es que muestra una mezcla de inteligencia, preparación y bondad que convence, al menos para permitir pensar que puede llegar a ser un gran gestor gubernamental. No le pidamos grandes reformas estructurales, no las hará. Es más, no las propondrá siquiera. Pero en este momento sus dos labores más importantes, por las que, haga lo que haga en el gobierno pasará a la historia, son la de evitar que Rodríguez Zapatero vuelva a gobernar este país y la de introducir la normalidad. De paso firme, reflexivo, prudente hasta la médula, Rajoy no cometió errores salvo los que se puedan atribuir a su ingenuidad, síntoma por otra parte de su elevado código moral, pues a mí me parece que este tipo es un buen tipo, una buena persona. Aguirre es distinta. Por sus venas políticas fluye la pura sangre a borbotones. Es muy valiente y no pretende no equivocarse (quizá una norma de eficacia en política), quiere convencer como poco al mínimo número que le otorgue el poder. Y si para ello entiende que ha de decir que le encantaría posar desnuda, lo dice. Parece que, años después, surge en España una répicla de Ilona Staller dispuesta a darlo todo por llamar la atención y conquistar. Fantástico, si las llamadas de atención abundan en beneficio de la libertad. A ver si, tal y como hizo el Partido Radical italiano de la actriz porno y parlamentaria, incluye también en su programa todas las propuestas liberales, libertarias, antiprohibicionistas y radicales –especialmente las que afectan a la reforma política, verdadera asignatura pendiente de la Transición- que permitan salir a nuestro país del atolladero en el que está metido. Así, con un Rajoy de gran gestor, de persona recta y cabal que saque a ZP del poder, y con una Esperanza a lo Agustina de Aragón, capaz de librar las más audaces batallas, no sólo se recuperará la normalidad, sino que los huecos o entradas de troyanos al sistema quedarán flanqueadas.
Lorenzo Abadía
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