Vínculo democracia-progreso
02.07.06 @ 20:47:24. Archivado en Reforma política, Actualidad
Se suele argumentar que la democracia (la capacidad del pueblo para poner y deponer a sus gobernantes) opera en un plano independiente de la economía. Algunos ciudadanos creen que una sociedad puede funcionar bien económicamente hablando y dejar el poder y las intrigas para quienes no sirven para otra menester, o para quienes no están dispuestos a hacer otra cosa, creyendo que, hagan lo que hagan, sus acciones no repercutirán en sus vidas, ni de forma inmediata ni en un futuro lejano.
Estoy en absoluto desacuerdo con este enunciado. La política, y en nuestro caso, el sistema democrático influye sobremanera en nuestras vidas. No sólo por acción sino también por omisión. No sólo por lo que se hace sino por lo que no se hace.
El desastre nacional que las políticas activas de Rodríguez Zapatero conllevan es de todos conocido. Si nuestro sistema democrático funcionase, ni estaría hoy en vigor un estatuto catalán inconstitucional ni estaríamos a punto de cruzar el Rubicón de las concesiones políticas al separatismo vasco. Quizá lo más dramático es que mientras tanto, nadie se pregunta por las políticas que lo ciudadanos de toda Europa demandan a sus gobernantes. La omisión de estas políticas nos hará perder el tren del progreso y de la vanguardia. El presidente del gobierno, tendría que emplear su tiempo en hacer este país competitivo, en preparar políticas que tengan en cuenta los efectos de la globalización, en fomentar el libre comercio y la competitividad, en estimular el I+D+i, en asumir de pleno la nueva era de la sociedad de la información, etc. El año pasado el gobierno promovió leyes con las que podemos estar más o menos de acuerdo. Yo en concreto estoy de acuerdo con aquellas que han favorecido los derechos de homosexuales, estoy de acuerdo con las que han favorecido la adopción y entiendo que la ley de inmigración tiene y tendrá efectos perniciosos por no haber atendido a los principios básicos de prudencia, sin perjuicio de los derechos que toda persona tiene y los innumerables beneficios que se pueden derivar tanto para el inmigrante como para la sociedad que lo recibe, de una ley cuyo fundamento sea la libertad y el sentido común. Pero al menos se legisló sobre aspectos que atañen a los españoles. En estos momentos, salvo la ley que promueve la igualdad de los derechos de la mujer, cuyo desarrollo es manifiestamente mejorable, toda la acción política gira en torno a la idea de España, camuflada de pacifismo. Todo movimiento está destinado a cumplir la misión de cuestionar nuestra unidad, no importando, ya no sólo sus resultados, sino el tiempo y el esfuerzo que se emplea. Zapatero llegó al poder con un programa repleto de recetas económicas, sociales y tecnológicas que parece haber olvidado por completo y que, volviendo al título del post, de disfrutar los españoles de un sistema completamente democrático, donde la división de poderes no brillara por su ausencia, los tribunales le habrían devuelto a la senda de la normalidad, que fue, repito, para lo que se le votó. O lo habrían manadado a su casa con un impeachment. Claro, que para eso es necesario un sistema presidencialista y Poder Judicial independiente.
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Lorenzo Abadía
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