
Lo dijo el viernes en el trancurso del campus organizado por FAES al que asistí por cortesía de su secretario general, Javier Lasquetty, y lo ha vuelto a repertir, casi con las mismas palabras esta mañana en su artículo semanal, apodado por muchos “la homilía de Pedro J”. El director de “El Mundo” está convencido de haberse “topado con la cremallera de un secreto inconfesable”. La manera burda de salir del paso del Ministerio del Interior tras las declaraciones de Manzano, contradiciendo lo recogido en el sumario, así lo refleja y para mayor prueba, el diario “El País” publica hoy la versión oficial de los hechos, por el miedo escénico que le supone que se abra esa cremallera de la verdad.
Lo ocurrido esta semana en relación al 11-M pone de manifiesto que el sumario está instruido y concluido de una manera lamentablemente poco ajustada a los hechos, por la cantidad de desmentidos que desde la calle, desde la sociedad y desde los medios se van creando con respecto a la instrucción.
No falta mucho tiempo, al paso que están yendo las cosas, para que los Amedos de turno empiecen a cambiar su versión manifestada en el sumario por lo que verdaderamente ocurrió. He visto a un Pedro J. en plena forma este fin de semana, pletórico, brillante y sonriente, hasta el punto de querer decir algo más de lo que en este momento puede. Lo he visto convencido, absolutamente convencido, de tener su alcance el tirador de la cremallera.
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11.07.06 @ 08:29:50. Archivado en Actualidad
Reproduzco un texto de Domingo Buesa, próximo candidato del PP a la alcaldía de Zaragoza, al respecto del doble juego, gobierno y mensaje de Chunta Aragonesista:
"Me sorprende mucho el balance que han hecho en las cortes los de Chunta Aragonesista, criticando el gobierno Iglesias-Biel y denunciando la grave situación de deterioro en el que han colocado a esta comunidad sus siete años de pactos y repartos. Pero, tengo que deciros que me sorprende mucho más por la doble utilidad que tiene, puesto que oyéndolos no sé si se refieren al Gobierno de la Comunidad o al Ayuntamiento de Zaragoza, institución que gobiernan ellos junto al Partido Socialista.
Dicen cosas como que este gobierno ha inventado “no ya la coalición sino el bigobierno, esto es, dos gobiernos en uno”. Correcto. Acabo de descubrir que hablan del señor Gaspar que hace lo que le da la gana, mientras el señor Belloch se calla y se pone en posición de aguantar cualquier envite.
Más datos. Dicen que es un gobierno débil, puesto que está “permanentemente al albur de las necesidades partidistas, sometido a vaivenes, especialmente por el socio minoritario, al que le encanta usar las instituciones como si fueran su cortijo”. Se deben referir al pabellón “Príncipe Felipe”, donde con todo descaro anuncian por carta a sus militantes que pueden pasar a recoger las entradas que quieran gratis, o quizás a la gerencia de urbanismo donde nos ocultan información, o tal vez a la Casa Amparo que vive graves situaciones provocadas por su concejal responsable, o lo que se está haciendo en la Azucarera a espaldas de todos los bibliotecarios del Ayuntamiento que no tengan carnet de Chunta… Se refieren sin duda a las áreas que controlan los de CHA en el Ayuntamiento, desde las cuales se atacan a las que ocupan los concejales socialistas que han aprendido a mirar al cielo y esperar que les salude la lluvia de oro de sus queridos socios.
"Y, por último, lean lo que dice de esta coalición municipal que no ha logrado sacar el dinero necesario para la Expo en Madrid, que se arruga ante el Gobierno de Aragón, que no cumple lo que prometió en campaña, que miente mil veces cada día y que ha sido condenada -por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón- por no cumplir las normas democráticas en la gestión del día a día municipal. Vean la claridad con la que lo definen los líderes de CHA en las cortes, denunciando que son “un Gobierno que se pliega ante Madrid. Una coalición con muy poco perfil reivindicativo. Se trata de un Gobierno que no cumple. Asistimos a un sistemático incumplimiento de compromisos parlamentarios e incluso de programa electoral. Resulta más cómodo imponer la mayoría, negarse a estudiar alternativas y excluir a los afectados del diálogo y de los acuerdos”.
Lo han dicho el Presidente Nacional de CHA, Bizén Fuster, y su portavoz, Chesús Yuste. Nada más que añadir, sólo pedirles que comiencen por poner orden en las políticas erráticas que denuncian ahora, en lo que llaman un proyecto agotado y que es el de su coalición municipal."
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A la todavía reducida lista de intelectuales y periodistas que abogan por una reforma del sistema político español, se suma una de indudable importancia. Es la de Ignacio Sotelo, persona cuyos planteamientos coinciden, en muchas ocasiones, y anticipan, en otras, la línea editorial del diario “El País”.
La verdadera importancia de este hecho no reside, a mi juicio, en el aspecto cuantitativo, pues creo que éste sentimiento irá engrosando sus filas a medida que quede cada vez más evidenciada la incapacidad de nuestro régimen para hacer frente a nuestras necesidades de unidad nacional, representatividad y división de poderes. Lo importante en este caso reside en saber cuáles son las verdaderas intenciones de Sotelo/Prisa en este asunto, que sin duda es el más importante de cuántos manejamos políticamente. Caben tres posibilidades: la primera, que Sotelo esté actuando por libre, en cuyo caso sería muy importante como intelectual siempre aferrado al régimen de la Transición, pero, salvo que su influencia llegase a penetrar el infranqueble muro “prisaico”, no tendría más transcendencia que la mencionada, que, insisto, no es poca. La segunda, que orquestado el planteamiento con la dirección de “El País”, el Think Tank hegemónico en España se estuviera dando cuenta de que el sistema político español hace aguas a babor y estribor y pretendiera sondear la posibilidad de establecer un régimen político representativo del ciudadano y no chantajeado por aquellos que abominan de la idea de España, régimen que a su vez se procuraría una plena división de poderes que permitiera elegir gobiernos y deponerlos de acuerdo a un sistema garantista y no basado en la responsabilidad de los gobernantes, para así salvar la nación y dignificar nuestras normas fundamentales de convivencia. Pero, tercero, también puede ocurrir, que coincidiendo con la segunda posibilidad en el hecho caótico, la solución fuera la de que parezca que todo cambia para que no cambie nada, pues el diagnóstico lo realiza Sotelo con precisión, pero no sus soluciones. Toda ley electoral que no contemple la figura del diputado de distrito a través de un sistema mayoritario o mixto y no establezca la plena división de poderes, no solucionará nuestro problema, por mucho que blidemos un día, con la vuelta del PP al poder, las competencias del Estado central.
Insisto, y por eso tendremos que estar muy atentos, en que el hecho descrito reviste una gran importancia, tanto si la intencionalidad hunde sus raíces en una posibilidad como en otra.
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Se suele argumentar que la democracia (la capacidad del pueblo para poner y deponer a sus gobernantes) opera en un plano independiente de la economía. Algunos ciudadanos creen que una sociedad puede funcionar bien económicamente hablando y dejar el poder y las intrigas para quienes no sirven para otra menester, o para quienes no están dispuestos a hacer otra cosa, creyendo que, hagan lo que hagan, sus acciones no repercutirán en sus vidas, ni de forma inmediata ni en un futuro lejano.
Estoy en absoluto desacuerdo con este enunciado. La política, y en nuestro caso, el sistema democrático influye sobremanera en nuestras vidas. No sólo por acción sino también por omisión. No sólo por lo que se hace sino por lo que no se hace.
El desastre nacional que las políticas activas de Rodríguez Zapatero conllevan es de todos conocido. Si nuestro sistema democrático funcionase, ni estaría hoy en vigor un estatuto catalán inconstitucional ni estaríamos a punto de cruzar el Rubicón de las concesiones políticas al separatismo vasco. Quizá lo más dramático es que mientras tanto, nadie se pregunta por las políticas que lo ciudadanos de toda Europa demandan a sus gobernantes. La omisión de estas políticas nos hará perder el tren del progreso y de la vanguardia. El presidente del gobierno, tendría que emplear su tiempo en hacer este país competitivo, en preparar políticas que tengan en cuenta los efectos de la globalización, en fomentar el libre comercio y la competitividad, en estimular el I+D+i, en asumir de pleno la nueva era de la sociedad de la información, etc. El año pasado el gobierno promovió leyes con las que podemos estar más o menos de acuerdo. Yo en concreto estoy de acuerdo con aquellas que han favorecido los derechos de homosexuales, estoy de acuerdo con las que han favorecido la adopción y entiendo que la ley de inmigración tiene y tendrá efectos perniciosos por no haber atendido a los principios básicos de prudencia, sin perjuicio de los derechos que toda persona tiene y los innumerables beneficios que se pueden derivar tanto para el inmigrante como para la sociedad que lo recibe, de una ley cuyo fundamento sea la libertad y el sentido común. Pero al menos se legisló sobre aspectos que atañen a los españoles. En estos momentos, salvo la ley que promueve la igualdad de los derechos de la mujer, cuyo desarrollo es manifiestamente mejorable, toda la acción política gira en torno a la idea de España, camuflada de pacifismo. Todo movimiento está destinado a cumplir la misión de cuestionar nuestra unidad, no importando, ya no sólo sus resultados, sino el tiempo y el esfuerzo que se emplea. Zapatero llegó al poder con un programa repleto de recetas económicas, sociales y tecnológicas que parece haber olvidado por completo y que, volviendo al título del post, de disfrutar los españoles de un sistema completamente democrático, donde la división de poderes no brillara por su ausencia, los tribunales le habrían devuelto a la senda de la normalidad, que fue, repito, para lo que se le votó. O lo habrían manadado a su casa con un impeachment. Claro, que para eso es necesario un sistema presidencialista y Poder Judicial independiente.
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