
31.05.06 @ 08:54:33. Archivado en Actualidad
No se le pueden decir más cosas al jefe del ejecutivo en 45 minutos que lo que Mariano Rajoy le espetó, excepto:
1) Que cuente con su apoyo en la negociación con ETA, exclusivamente para que la organización terrorista deje las armas definitivamente
2) Que se está metiendo, el presidente, en un jardín con los nacionalistas (ETA,Batasuna, estatutos) de muy difícil salida tanto para él, como para España
3) Que es inaceptable someterse, para gobernar España, al chantaje violento o legislativo de quienes la odian y que eso una nación lo acaba pagando
4)Que es intolerable lo que está ocurriendo con la instrucción del sumario del 11-M y que la fiscalía debía tomar cartas en el asunto, no para obstaculizar más el desarrollo de la justicia, sino para pedir al CGPJ que cambie a un juez incapaz de desarrollar su labor
5) Lanzar propuestas y sugerencias de índole económico y liberal que sitúen a España en la vanguardia de los acontecimientos europeos y mundiales, como la apuesta por la libertad económica, la regenaración política y la apuesta por la tecnología y por una sociedad de la información para todos
No estoy utilizando la técnica shakespeariana que practicó Marco Antonio en la obra "Julio César" para denostar a Bruto, alabando alguna de sus virtudes pero dejando ver que sus defectos anulaban sus positivos efectos "Bruto es un hombre honrado, pero..."
Realmente creo que Rajoy estuvo muy bien, que es muy difícil decirle más cosas a un presidente del gobierno que ha adquirido la destreza del mediocre y del irresponsable, esto es, que prepara discursos para la defensa y que se sirve de todo tipo de artimañas, entre otras, de su poder en la administración del tiempo, para intentar no hablar del futuro ni del presente. Creo que es en el único ámbito en el que se ve más formado a Zapatero. Debatir en esas circunstancias es muy difícil. Por eso pienso que Rajoy lo hizo bien.
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28.05.06 @ 11:49:30. Archivado en Actualidad
No hay mucha salida en la negociación con ETA. En primer lugar porque no está demostrada su inquebrantable voluntad de deponer las armas, aunque esto sea discutido por sectores afines al gobierno. Para mí no es lo más importante, porque si sólo de eso se tratara, sería cuestión de buscar y provocar dicha renuncia (insisto, si ésta no fuera precedida de condiciones políticas), ponerla en cuarentena y colocar el sello de asunto resuelto en cuanto se hubiera podido verificar la promesa. En segundo lugar, el verdaderamente importante a mi juicio, porque lo que se pide a cambio de paz no se puede aceptar hoy. Quizá en otras muy distintas circunstancias, como apuntaba Pedro J. Ramírez la semana pasada, sí, pero dentro de 20 o de 30 años, con la particularidad de que esas circunstacias aludidas de libertad y concordia harían por definición saltar por los aires las intenciones políticas nacionalistas, dejando ver a las claras los intereses bastardos de poder que encierran y que el aparato opresor nacionalista no deja hoy entrever. Cómo vamos a afrontar una negociación, un pacto (da naúseas hablar de pactos con un grupo terrorista, como si tuviera la legitimidad de un Estado soberano) con ETA si sabemos de antemano que sus condiciones son inaceptables. Y esto está claro porque ni se puede convocar un referendum por la autodeterminación del País Vasco ni mucho menos hacer una interpretación extensiva a Navarra de los límites geopolíticos del término. Todo esto deja sin sentido una negociación.
Sin embargo, apunto por qué existen dos razones por las cuales creo que se debería dejar intentar a un gobierno obstinado en hacer de este pacto y de la aprobación anticonstitucional de muchos estatutos de autonomía su razón de ser política, su Leitmotiv existencial.
En primer lugar, porque siempre cabe la esperanza -infundada si se recurre a la experiencia y a la razón, pero mínimamente existente si se recurre a otros factores como el hastío etarra, la desesperación, el miedo a la vuelta de un gobierno fuerte y coherente con el Estado de Derecho- de que el entorno abertxale cambie la postura de los últimos cuarenta años, aun viviendo la época más dulce de al menos los últimos diez. Díficil y altamente improbable, pero no imposible.
En segundo lugar, porque la coartada para justificar el callejón sin salida en el que se ha metido el presidente del gobierno sería perfecta si éste se encuentra con una oposición radical a sentarse en torno a una mesa –estéril en sus futuros resultados, lo sabemos- para hablar de paz, sí de esa paz corrompida y maltratada por una parte de los interlocutores. Con un entorno mediático tan favorable, sería muy fácil argumentar que la paz no se consiguió porque una parte importante de la sociedad española no permitió abonar –ya lo sabemos, con la sangre de las víctimas- una improbable esperanza de paz, ni siquiera de conciliación. Creo que es el arma que necesita este hombre iluminado por el esencialismo más utópico que exista en la mente del más ingenuo de los idealistas. “Ya estaba conseguido, sólo faltaba el apoyo de todas las fuerzas políticas y la derecha falló” diría, pidiendo un apoyo absolutamente mayoritario en las próximas elecciones.
Por eso creo que es necesario advertir de todos los peligros en los que está incurriendo Rodríguez Zapatero, del callejón sin salida en el que pone a España, a su partido y a él mismo, advertir que no conseguirá nada de ETA que no sea a cambio de inaceptables concesiones jurídicas y políticas y que, en resumidas cuentas, nos está haciendo perder miserablemente el tiempo a los españoles en un asunto que es imposible de resolver de la forma planteada, cuando existen numerosos problemas en nuestra sociedad que dependen sólo de nosotros mismos y que están todavía sin resolver, como los efectos de la globalización, la competitividad, la igualdad de oportunidades, la regeneración política, la educación, etc., sin contar con el estudio de las posibles soluciones a la opresión nacionalista de la que traen causa los estatutos y el propio proceso de paz.
El próximo martes hay una buena ocasión para recordar a este iluminado sus errores, sus “brindis al sol” y su consustancial demagogia, su desinterés por todo lo que no sea objeto de luz y taquígrafos y también para vaticinarle un sonoro bofetón en la negociación con el grupo terrorista. Pero también para decirle que, sin hacer una sola concesión política de la que la historia pudiera hacernos cómplices, puede contar con el apoyo de los demócratas para iniciar un camino cuyo desastroso final todos vemos, en el que no vamos a colocar más trabas y trampas de las que por la naturaleza de su interlocutor se va a encontrar. Es simplemente una cuestión de estrategia para que sus tremendos altavoces mediáticos no culpen a los liberales y a los demócratas del tiro en la nuca política que va a recibir de quien sólo cambia sangre por independentzia.
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Estamos siendo testigos de la avalancha de medidas tecnológicamente avanzadas que desde los medios de comunicación social nos vierte la política en forma de propuestas, muchas de ellas interesantes, otras necesarias y alguna incluso imposible de materializar con los presupuestos existentes. Noto, no obstante, que en las propuestas tecnológicas, en las que afectan a la sociedad de la información, prima la calidad sobre la cantidad. Es, a mi juicio, absolutamente necesario intentar estar en la vanguardia de todo acontecimiento cultural y científico, y dicho intento supone tener que dedicar mucho esfuerzo en términos de tiempo y dinero, por supuesto, pero no podemos olvidarnos de los más débiles, sobre todo teniendo en cuenta que sus necesidades, además de que tendrían que ser objeto de las políticas más justas, pueden ser resueltas con la liberalización. La brecha digital puede eliminarse. La democratización de la sociedad del conocimiento puede ser implementada con voluntad política, la voluntad de no intervenir, la de dejar al mercado operar libremente. Decía esta semana Esperanza Aguirre que los paganos de la nacionalización de los recursos en Bolivia serán los más desfavorecidos, como ocurre siempre en los regímenes faltos de libertad. Yo también pienso así y por eso creo que los que más están sufriendo la política no liberal del mercado de las telecomunicaciones en España son aquellas personas a quienes más esfuerzo les cuesta pagar todos los meses 40 € para tener acceso rápido (ADSL) a Internet, o quienes simplemente no pueden. La competitividad y la justicia social se consiguen con el binomio vanguardia/libertad. No puede faltar ninguno de estos dos ingredientes en la receta del progreso. Por eso creo que el gobierno debe hacer un serio esfuerzo por liberar el mercado de las telecomunicaciones y permitir que toda empresa que lo desee pueda ofrecer sus servicios, especialmente los inalámbricos (WiFi) a la ciudadanía. Si los gobiernos locales pudieran convocar concursos para designar temporalmente a la empresa que ofreciera cubrir con una red inalámbrica el espacio urbano a menor coste, estoy convencido de que Internet ya sería gratuito en sus accesos más lentos y muy barato en los accesos a alta velocidad. Tan sólo es necesario algo que no cuesta nada: cambiar la ley. Para ello sólo se necesita otra cosa: estar convencido de las bonanzas de la liberalización y de que ésta beneficia fundamentalmente a los más débiles.
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Plantea la ciencia política más consistente que para derribar un régimen político con el que no se está de acuerdo, no se puede votar en blanco, pues el hecho de votar legitima el sistema vigente y las reglas de juego establecidas. Habría que abstenerse masivamente para que el régimen entrara en crisis por falta de participación. Máxime, continúa la teoría, en un país latino. Bien, este hecho está a punto de producirse en el referéndum del Estatuto de Cataluña. Quizá no se llegue a una participación del 30%. Quizá menos del 25% de los catalanes voten a favor del texto aprobado en las Cortes Generales. Recordemos que la última vez, en 1979, el Estatuto catalán recibió un apoyo del 52% de la población total con capacidad de voto, es decir el 88% del 60% que fue a votar. Si de algo sirve el consenso -yo prefiero las mayorías controladas por una verdadera división de poderes- es para que las leyes no se aprueben sin el consentimiento (aprovechamiento) de todos los que lo forman. No puede por tanto existir tal consenso en un 25%, lo que implica que el Estatuto podría entrar en vía muerta y al mismo tiempo sus promotores. Ojalá que no me equivoque. Y, por encima de todo, ojalá que esto llegase a suponer la defenestración del consenso y el triunfo de la democracia de las mayorías por la vía de una reforma de la ley electoral. Para que España sea gobernada por cualquiera que haya obtenido sus votos legítimos de quienes creen en ella como nación, no de quienes necesitan de su defunción para crear artificiosamente lo que sólo existe en su interesado imaginario.
Viva España
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No manejo todavía los datos, pero intuyo que la Convención Nacional del Partido Popular, sobre "Ciudades en la Vanguardia" celebrada hoy en Zaragoza ha debido de ser un éxito en cuanto a la participación online. Lo más importante es que se ha podido comprobar que el Partido Popular tiene un verdadero proyecto vanguardista para España y sus ciudades. Domingo Buesa ha dado en el clavo presentando estas líneas de futuro que tan rápidamente ha asumido la dirección nacional. Si esta pauta buesista se consolida como parte consustancial del programa marco de las municipales de 2007, el Partido Popular conseguirá el gobierno de muchas ciudades, pues entiendo que el español, cada vez más, es alguien que desea ver que sus gobernantes vibran cuando hablan de libertades y abren los brazos a los nuevos tiempos.
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Mañana sábado el Partido Popular celebra una mini-convención nacional en Zaragoza, llamada "Ciudades en la Vanguardia". Está prevista la retransmisión online.
El modelo de ciudad liberal y vanguardista que defiende Domingo Buesa en Zaragoza va a ser debatido a nivel nacional por el Partido Popular.
Se puede seguir el desarrollo de la convención online en la web nacional.
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En un momento tan complejo como el que vivimos, reconforta ver cómo, pese a todo, todavía funciona el tercer poder sobre el que se sustenta un sistema político democrático: el poder judicial. Soy muy crítico con nuestro sistema judicial. En lo que afecta a cuestiones políticas, no civiles, no disfrutamos de una organización tan independiente como en otros países (E.E.U.U., Reino Unido, etc) por no cumplirse la máxima de Montesquieu, a quien Alfonso Guerra honrosamente enterró. Ayer vimos cómo la Audiencia de Madrid no hizo caso a una la fiscalia genuflexa al poder que la designa y mantiene, y aplicó su principio de independencia.
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07.05.06 @ 11:45:51. Archivado en Actualidad

Por su lucha, por su entrega, por su determinación, por su abnegación, por su dedicación, en el único día en que se reconoce y dignifica el rol en torno al cual gravita el resto de la actividad humana.
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Recomiendo visitar el blog de Domingo Buesa llamado Buesa en Vanguardia. La semana que viene, en Zaragoza, se celebra un acto nacional del Partido Popular, donde se analizarán las ideas que propone Domingo en su blog al respecto de las perspectivas bajo las que ha de enfocarse el futuro de nuestras ciudades. De la convención del sábado 13 de marzo, se obtendrán importantes conclusiones que servirán de programa marco para las elecciones autonómicas. Estas propuestas parten de un elemento esencial: el pluralismo participativo. El Partido Popular espera recibir propuestas de la ciudadanía para incorporalas a su programa.
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Foto: thanks to crazyBobcat
Una de las claves de la victoria del partido conservador en las elecciones municipales británicas ha sido la sencillez de su programa y la apuesta por lo verde. Desde Zaragoza, Domingo Buesa tiene un programa similar, con la diferencia de que su planteamiento ideológico es liberal. Si en el verde Reino Unido triunfa el respeto al medioambiente, en España, que como digo tantas veces, no es necesario respetar el medio, sino literalmente crearlo, este tipo de apuestas deberían ser tenidas muy en cuenta por la sociedad. Domingo Buesa acierta de pleno con sus propuestas de ciudad habitable y vanguardista.
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El sumario del 11-M está plagado de contradicciones, enigmas y mentiras. Cada una de las cuestiones básicas está siendo rebatida por el periodismo de investigación. No es posible que el magistrado Del Olmo se mantenga en situación por mucho más tiempo de enterarse de nuevas pruebas por la prensa, lo que significa que más pronto o más tarde tendrá que reabrir el sumario. La lucha por encontrar la verdad es la esencia tanto del honor monárquico como de la virtud republicana. Es la esencia de la democracia. Creo que existe en España la obligación cívica de exigir un esfuerzo al Estado en sus tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial por investigar a fondo los hechos. Por orgullo democrático y porque creo que el futuro político de este país puede depender de este asunto tanto como de lo que ocurra con el alto el fuego de ETA.
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Tres declaraciones (catalana, vasca y andaluza) nacionales subjetivas sobre un hecho objetivo. Rodríguez Zapatero está dispuesto a dinamitar el hecho objetivo de la nación española a base de admitir e incluso auspiciar las subjetivas "identidades" y "realidades nacionales" de sus cada vez más Autónomas Comunidades. Tras Andalucía llegará Galicia y así sucesivamente. Oigo hablar de que este hombre que preside accidentalmente el gobierno de España, pretende retroceder a las tesis rupturistas que en la Transición pugnaban con las reformistas. Mentira. Es mentira. La ruptura jamás ideó cargarse la unidad de España. La quería democrática y unida, aun a riesgo de provocar crispaciones, pero insisto, democrática y unida. También republicana y es esto lo único que va a conseguir este hombre de Estado. Tener todo menos un Estado. Eso sí, seguro, republicano.
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André Malraux "..el fondo del hombre es la angustia, la conciencia de su propia fatalidad, de donde nacen todos los temores, incluso el de la muerte..."
Los oligopolios que cercenan el desarrollo en iberoamérica, que eliminan la igualdad de oportunidades sin la cual no puede funcionar, que obstruyen la iniciativa individual de sus ciudadanos de a pie, que limitan los derechos colectivos del indio, que corrompen la administración y que, en resumidas cuentas, limitan su crecimiento y su prosperidad, se combate con libertad, con liberalismo económico y político. Menudo desastre se avecina en la pobre Bolivia, con un presidente analfabeto y comunista. Ya son cuatro, con Venezuela, Cuba y Argentina, los países que forman el eje revolucionario antiliberal (dejo a Lula a un lado porque sigo pensando que no utiliza la demagogia antimperialista y aplica alguna medida sensata). Vendrá pronto Ecuador, donde todo el movimiento antisistema tiene depositadas sus esperanzas a corto plazo. La revolución izquierdista del siglo XXI hunde sus raíces en esa querida tierra, siempre oprimida. Malraux sentía angustia por la fatalidad antropológica. Nuestra angustia es que conocemos la fatalidad del comunismo. Pobre iberoamérica, siempre pobre.
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