
19.10.07 @ 21:41:13. Archivado en Reforma política
Coincido con Vidal Quadras en una parte de las soluciones que las asociaciones que él lidera han propuesto a los partidos políticos españoles con el ánimo de salvar la situación nacional, que en este caso supone lo mismo que hablar del proyecto democrático común español. Coincido en parte porque entiendo que existen una serie de competencias que todo gobierno central debe reservarse para garantizar los derechos fundamentales de sus ciudadanos, muy especialmente la igualdad de oportunidades civiles y territoriales. También estoy de acuerdo en modificar la ley electoral, no sé si en el mismo sentido que ellos, pues desconozco la fórmula que proponen, pero intuyo que no será la del diputado de distrito o la circunscripción uninominal, que es la que siempre propongo por entender que es la única que garantiza el principio representativo y el mandato imperativo.
Discrepo en el diagnóstico, no obstante. Para mí, no nos encontramos ante un cambiazo, ante una traición a nuestra Carta Magna, independientemente de que puedan existir leyes de mucho rango e importancia preñadas de preceptos que la violan flagrantemente, por ejemplo, el Estatuto catalán. Aunque a algunos les pueda parecer paradójico, nos encontramos en la situación presente como consecuencia de la Constitución que “nos otorgamos” los españoles vía plebiscito o refrendo del resultado secreto de unas Cortes no constituyentes, que en vez de intentar el loable fin de la democracia política, prefirieron contentar a las distintas fuerzas irreconciliables existentes entonces, aún a costa de sacrificar los principios democráticos de división de poderes y de representatividad. Es muy evidente: tengamos todos la absoluta convicción de que si existiera la división de poderes y por tanto el Poder Judicial fuera realmente independiente, el Tribunal Constitucional fallaría en contra de la constitucionalidad del Estatut o enviaría directamente a la cárcel a Ibarretxe si acabase por convocar un referéndum claramente secesionista. Si Rodríguez Zapatero permaneciese en el poder tras las elecciones de marzo de 2008, no ocurriría ninguna de estas dos cosas. Y me da miedo pensar qué ocurriría si Mariano Rajoy no obtuviese mayoría absoluta y la escasez de escaños le obligara a pactar con CiU. Probablemente habría que limar el Estatut, pero no liquidarlo como exigen los principios más elementales de la teoría política democrática. Es el “peage” que el nacionalismo viene imponiendo al resto de ciudadanos que vivimos en este régimen parlamentario de sistema electoral proporcional, porque, seamos claros, junto con la monarquía, son las dos características más evidentes de nuestro sistema político. Así pues, proporcionalismo parlamentario sin independencia del Poder Judicial (la dependencia que tiene el Legislativo del Ejecutivo es consustancial al parlamentarismo) y nacionalismo antagónico con la idea de España, alimentado a través del Título Octavo, son las verdaderas incubadoras de la grave patología nacional. Ergo el verdadero problema que tiene España para defenderse de los ataques de sus enemigos está sin duda en su propia Constitución. Vidal Quadras lo dice ahora y me congratulo. Algunos llevamos manisfestando este hecho desde que teníamos la tierna edad de 25 años. Señor Alejo, enhorabuena, pero láncese del todo a la piscina de la democracia y no se quede sólo en los aspectos que aluden a la transcendental unidad terrotorial. Tan necesario como bloquear competencias a favor del gobierno central, o incluso más, se hace el establecimiento de un sistema presidencialista que permita elegir libre y directamente al presidente del gobierno. Sólo esta fórmula garantiza que los gobiernos de España sean españoles y democráticos.
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La evidencia de que todo esfuerzo por luchar a favor de la libertad es insuficiente, y que, por lo tanto, cualquier intento de concitar voluntades en ese sentido debe ser recibido con ilusión, esperanza y optimismo, lo tenemos en el último episodio liberticida del nacionalismo radical catalán. Si a Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, se le amenaza de muerte para que abandone la política, es, precisamente, porque la ideología hegemónica catalana ve peligrar su situación con las acciones de aquellos que no están de acuerdo con la connotación fascista de un proyecto holístico de sociedad dominado por sus propios diseñadores. Si necesario resulta el programa del Partido Popular para combatir este atavismo neo feudal, igual –por su mayor grado de profundidad- se hace el proyecto Ciudadano. Por eso, cualquier intento de sofocar el fuego fatídico nacionalista debe encontrar en el resto de participantes de la contienda política una invitación a unirse al camino trazado anteriormente y aunar esfuerzos. España necesita enfrentarse a quienes no estén dispuestos a asumir en plenitud las libertades ciudadanas, desde la libertad de hablar en nuestro propio idioma a la de expresar la necesidad de una reforma política que instaure el presidencialismo, la separación de poderes y el principio representativo sobre la base de la soberanía popular, pasando por todo tipo de libertades de conciencia y mercado. Y lo necesita no sólo por una cuestión moral y de amor propio, sino por su propia supervivencia como sociedad libre. Hoy, todo español que mantenga su individualidad por encima del colectivismo alienizador del yo, del totalitarismo identitario, del reaccionarismo radical nacionalista, debería mostrar su apoyo a Albert Rivera eligiendo el modo de expresarlo que más desee.
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10.09.07 @ 23:31:01. Archivado en Reforma política
En todo caso me parece plausible la idea de promover una reforma de nuestro sistema político. No tanto en el sentido al que aludía en un reciente artículo el ex ministro Rafael Arias-Salgado, sugiriendo un leve retoque para impedir que los nacionalistas no lleguen a condicionar el gobierno de España, sino en otro más profundo que, al tiempo que se soluciona el problema nacional, perfile y diseñe definitivamente un cuerpo legislativo acorde con el principio representativo defendido por Rousseau (no me refiero a su otro concepto de soberanía popular), el de división de poderes de Montesquieu y el principio electivo de Madison. Es decir, una profunda reforma constitucional que traslade a la sociedad española a una situación de plena democracia formal. Merecería la pena dedicar la vida a esta cuestión, por lo que cualquier principio de intención que trabaje esta idea, por poco ambicioso que sea, merece también ser acogido con calor por la exigua comunidad de demócratas radicales de la que me siento miembro. Hay en el artículo de Arias-Salgado otra buena razón: el nacionalismo cultural, por definición, busca crear indefectiblemente un Estado soberano allá donde entiende o le interesa entender que existe una nación. Ergo no nos engañemos, la moderación de algunos nacionalismos sólo es debida a su sentido pragmático de entender que a la independencia sólo se puede llegar midiendo bien los tiempos. El plazo de ejecución es la única diferencia entre los nacionalismos moderados y los radicales y ya era hora de que alguien de cierto peso político lo expresase con claridad.
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21.07.07 @ 09:54:13. Archivado en Actualidad
En democracia, existen muchos canales para proyectar políticamente las ideas personales. Existen, por ejemplo, los medios de comunicación social y existe la interpretación de la ley, al menos para quienes tienen esa gran facultad. Lo acaban de hacer el fiscal general Conde-Pumpido y el inefable juez Del Olmo. No hay peor forma de socavar los cimientos de una institución que causando un escándalo, que viole derechos fundamentales, para machacar lo que presuntamente se dice defender, es decir, la imagen de la propia institución. Si Conde-Pumpido, es decir Zapatero, es republicano, que lo diga abiertamente, no pasa absolutamente nada, el republicanismo es una opción más, siempre y cuando se defienda con dignidad. Lo que resulta vil es camuflar esta traición de buena intención fraternal al tiempo que se contribuye, de nuevo, a cercenar el derecho fundamental de la libertad de expresión.
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09.06.07 @ 22:27:28. Archivado en Liberalismo
El Presidente del Partido Radical Italiano, Benedetto Della Vedova, ha anunciado que participará en la marcha gay con Marco Taradash, Peppino Calderisi, Carmelo Palma y otros ejecutivos y militantes de los Radicales Liberales que tendrá lugar en Roma el próximo 16 junio.
Su nota de prensa dice así:
"Disentimos sobre mucho de las propuestas avanzadas en la plataforma política de la manifestación. Pero está fuera de duda que en Italia mucho tiene todavía que ser hecho para asegurar una precisa y efectiva igualdad de derechos a las personas homosexuales. Y deseamos que sobre estos temas se afirmen como predominantes también en el centroderecha italiano las posiciones de grandes líderes liberales, populares y conservatorios como Rudolph Julianos, Nicolás Sarkozy, Angela Merkel y David Cameron."
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09.06.07 @ 22:20:31. Archivado en Reforma política
La reclusión de quien hace apología activa y pasiva del terrorismo es una buena noticia para las gentes de bien. Quede claro.
Sin embargo, quisiera saber si el Tribunal Supremo hubiera determinado lo mismo horas antes de haber sido declarada la ruptura del alto el fuego permanente por parte de ETA. Tengo derecho a ello por dos razones obvias: la primera, porque es obligación de todo liberal recelar de todo poder, especialmente del Estado. En segundo lugar, porque como demócrata he visto socavados los cimientos de la independencia del Poder Judicial tantas veces que el método empírico de adquirir conocimiento me hace saber que cualquier sentencia cuya causa juzgada ostenta carácter político puede haber sido perfectamente orientada desde el foco principal del poder en España. Estoy convencido, no he dicho que esté seguro, de que si la tregua no se hubiese roto, Otegui seguiría en la calle, ya sea debido a una sentencia en sentido contrario al que se ha producido o a una dilación de los plazos para retrasar la ejecución de la cosa juzgada hasta llegar a las elecciones generales, lo que no deja de ser tan vergonzoso en su espíritu como bienvenida ha sido la consecuencia.
¡Dejemos de pasar vergüenza, los demócratas! ¡Exijamos una plena división de poderes!
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06.06.07 @ 21:29:08. Archivado en Actualidad
No hay movimiento nacionalista que no tienda a conseguir la independencia política de la nación cultural que reivindica, pues este sentir es consustancial a la razón de la que trae causa, lo que no significa que cualquier defensor nacionalista de la independencia de su terruño no tenga todo el derecho y la legitimidad que la ley le confiere de intentar conseguir su romántico objetivo. ¡¿Cómo no?!
Quienes puedan sentirse agraviados por las consecuencias de la implementación de una política nacionalista, no tienen otra vía para combatirla que la ley y muy especialmente la libertad. Es particularmente característico de las ideologías nacionalistas, empezando por la españolista, sentir vértigo con los deseos de libertad civil y política de la sociedad donde se desarrollan, por lo que pretenden en ocasiones apartarla para que en el cauce de la vida cotidiana sólo corran las aguas que ellas mismos vierten, casi siempre contaminadas de su propia medicina. Así, la limpieza ecológica del caudal por medio de la libertad para conocer lo alternativo y, después de conocido, la libertad de actuar, son los más eficaces antídotos que tal causa pseudofascistoide puede tener enfrente. Garanticemos la libertad y la universalidad, y toda causa nacionalista desaparecerá con el tiempo.
Por lo tanto sigo pensando que contra ETA sólo cabe una vía de actuación, el Estado de derecho. Para extender una educación humanista, para garantizar las libertades ciudadanas y para reprimir al violento.
El resto, o es poesía, o es interés bastardo.
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30.05.07 @ 20:49:52. Archivado en Reforma política
El Partido Popular ha ganado las elecciones por un estrecho margen. El resultado no ha sido homogéneo. Mientras en unos municipios y Comunidades Autónomas ha cosechado nuevos éxitos o repetido victorias anteriores, en otros ha pinchado, no ha crecido lo suficiente o incluso ha subido solamente para volver a la triste normalidad de la que se había alejado en 2003.
Pero al margen de este importante dato que deseablemente encarame a Rajoy a la pole position de la carrera electoral del próximo marzo, lo cual sería la primera fase de cuantas acciones políticas necesarias habría que realizar en España, una de las cuestiones más características de estos comicios ha sido, para mí, el fenómeno de la abstención. De manera recurrente, la zafiedad informativa y el interés dirigente sitúan este derecho político en el plano de los deberes cívicos, lo que no deja de ser una entelequia, pues, al igual que en contabilidad, todo aquello que se ubica en el haber, es imposible que se encuentre al mismo tiempo en el debe. Si tenemos un derecho, es imposible que dicha potestad nos genere una obligación, porque en dicho caso cesaría tal condición. El nerviosismo es lógico; si un día la abstención superara el 60%, el sistema quedaría deslegitimado y se hundiría irreversiblemente.
Por este motivo se pretende solapar la marginal desiria sobre la política con el hastío por un sistema que parece que no funciona tan bien como sería deseable. Existen muchas personas que no votan porque creen que este sistema no genera representación real y porque constatan que los partidos minoritarios se han convertido, tanto en el ámbito nacional como en el local, en los auténticos árbitros de una situación legal para la que no están legítimamente designados como administradores. Ese sector laocrático de la sociedad, hoy más de un tercio, no acude a las urnas por una cuestión que probablemente aluda a la responsabilidad política, no por motivos que inducen (nos inducen, desde los medios de comunicación social) a pensar lo contrario. No confían en un régimen que sistematiza el bisagrismo, el mercadeo y el presupuesto del maxi-min obtenido de la matemática teoría de juegos, pero acudirían a las urnas si el sistema les hiciera verdaderamente protagonistas de la causa para la que se les convoca.
Afortunadamente, empieza a haber políticos y medios de comunicación que proponen una reforma de nuestro sistema político. Todavía son pocos y sus propuestas parecen tímidas, pero es una buena noticia que se empiece a plantear, pues ésta es la auténtica clave de bóveda de las soluciones que necesita la sociedad española si pretende conquistar, además de las libertades civiles, la libertad política.
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26.05.07 @ 22:12:34. Archivado en Liberalismo
Tal y cómo Pilatos llevó a Cristo a los judíos, nos presenta el adalid de las libertades, el Bolivar posmoderno, el libertador de la América latina contra el imperialismo yanki, la cadena de televisión cuyos derechos acaba de conculcar, violar y violentar: “¡He aquí la libertad en estado lacerante! ¡Crucifiquémosla a mayor gloria de mi gloria!.”
¿Por qué siempre allí? ¿Por qué siempre en esa tierra? A la frase de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, me rebelo y digo: ¡Mentira! ¡Tremendo fraude! Pues cada gobierno tiene el pueblo que se merece. Así está Sudamérica en general y así acabará estando Venezuela tras el paso de este usurpador, sumida en la miseria material e intelectual.
“Moral y Luces son los polos de una República” decía el Bolivar ilustrado que consideraba la imprenta como algo fundamental para un sistema democrático, a quien el gorila idolatra públicamente. Arrojo no le falta a este analfabeto tirano, a esta carroña humana cuyo destino inamovible parece sólo reservado a las rapaces leonadas que merodean su nihilismo. ¡Ecce homo! gritarán algún día al pueblo venezolano. Y les volverá a creer.
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24.05.07 @ 19:58:30. Archivado en Reforma política
Savater/Díez
Con gentes procedentes de la izquierda, pero también de la tradición liberal y ciudadana, un grupo de valientes liderado por Savater y Rosa Díez se propone, nada menos, que combatir al nacionalismo vasco en su propia casa y sin contar con la complicidad de los grandes partidos, a quienes acusa, lógicamente en mucha mayor medida al PSOE que al PP, de hacer el juego a dichos grupos de poder en función de los intereses electorales que marca la coyuntura. Pretenden obtener apoyos ciudadanos para instaurar un régimen político federal que termine de una vez por todas con la carrera sin solución de continuidad del Titulo VIII de nuestra Constitución. A su vez, intentarán recabar voluntades para que su esfuerzo contribuya a la "regeneración de la democracia y la reforma de la Constitución para reforzar las libertades ciudadanas y la igualdad, con independencia del territorio de residencia…”.
Ojalá que se acuerden de que para ello es absolutamente imprescindible construir un sistema presidencialista de elección directa del presidente del poder ejecutivo y de que, en su pretensión de reformar la ley electoral para corregir “el peso excesivo de los nacionalismos periféricos y las distorsiones", no se puede incurrir en el ingenuo error de la proporcionalidad, menos todavía si no se ha conseguido el sistema presidencialista, pues es antidemocrático porque hace responsables a las siglas y no a las personas, cuestión que estoy seguro de que no desean estos valientes que luchan por democratizar nuestro sistema político. Difícil tarea la que tienen delante. Tan difícil como encomiable.
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20.05.07 @ 14:20:40. Archivado en Reforma política
El maestro Trevijano mantiene que aunque se presentara a un cordero de cabeza de lista, los resultados electorales de las siglas a quien perteneciera el ovino en esa circunscripción no variarían prácticamente, y lo resuelve con una dialéctica dificilmente rebatible salvo que se tengan los mismos recursos intelectuales que el pensador republicano, lo que dicho sea de paso, resulta casi imposible en el panorama filosófico político de toda Europa. Su proyecto de República constitucional, con sistema presidencialista, circunscripción uninominal y radical separación de poderes es insuperable a todas luces desde el punto de vista de la libertad política y de la democracia formal. Yo, por no tener sus conocimentos, no pienso así, pues estimo que las personas influyen incluso cuando se esconden en tropel bajo el manto de una sigla electoral. La prueba es que hay circunscripciones donde las distancias entre los partidos son muy diferentes respecto a otras, considerando que en ninguna concurren circunstancias extraodinarias de índole política o social a las que se les pueda atribuir dicha diferencia y sólo las de tipo tradicional mantienen en el tiempo dichas distancias. Como ejemplo podemos decir que por eso el PSOE tiene en Andalucía y Extremadura porcentajes que se acercan e incluso superan el 40% (tradición) y en la mayoría del resto de Comunidades Autónomas no pasa del 30%. Las diferencias de la minoría del resto, es decir, de aquellas no andaluzas y extremeñas donde supera el 30%, responde probablemente al perfil del candidato, que se considera óptimo y lo mismo podemos decir del Partido Popular. Pero en el fondo hay algo con lo que sí estoy de acuerdo con Trevijano. Y es que los sistemas donde la persona se enfrenta de manera personal y responsable al electorado, es decir, los garantistas, son mucho más democráticos y eficaces. Tiempo tenemos los liberales y los radicalmente demócratas para defender, al menos, la instauración de un sistema de elección directa del alcalde. Ganaríamos todos.
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08.05.07 @ 19:01:31. Archivado en Liberalismo
Aunque sólo fuera por una cuestión estética, fonética, concerniente a la creatividad literaria, asistiría con gusto al concierto-manifestación que celebran los italianos en la plaza Navona con ocasión del 33° aniversario del referendo sobre el divorcio, día en que sancionaron con su voto el principio por que el fundamento de la familia tenía que ser una libre elección de amor y no una imposición de ley. ¿Cómo iba a negarme a asistir a una “dulce revolución del amor civil”?. Imposible, sencillamente. Pero si además entendemos que en su espíritu subyace el ansia por celebrar la liberación racional de toda cadena legal a una cuestión de mera conciencia y persistir en la liberación de cuanto queda todavía por conquistar a las conciencias laicas, la cosa está más que clara. El 12 de mayo, los italianos mostrarán su ánimo y músculo civil. Los Bonino, Pannella, Boselli, Antinucci, Bandoli organizan y promueven. ¡Ojalá que los espíritus libres no quepan en Piazza Navona!
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